Un viaje hacia la tierra prometida
Hace tiempo que no escribía para nuestro Botiquín Empresarial, pero no quiero quejarme de falta de tiempo, hay tiempos para escribir, otros para analizar. Nos detuvimos para reflexionar en uno de los paradores o "miradores" del viaje que emprendimos observando las huellas que dejamos en el camino del vivir.Nos hemos detenido en un mirador del camino del nacimiento a la muerte. Es una parada serena, en busca de la Tierra Prometida, que confiamos poder encontrar. Sin duda cada ser humano emprende el viaje de vida, en nuestro caso un pequeño viaje individual que no es una Odisea, que recorremos con prisas y con pausas.
En una de esas pausas, recordé a Meilac Burstein, mi médico personal y a pesar de la diferencia generacional, mi mejor amigo. Meilac era un médico judío, gastroenterólogo que conocí gracias a unos ardores estomacales que me apareceron cuando tenía 21 años; conversábamos mucho, muchísimo...largas horas.
Tenía en su consultorio, muñecas típicas de varios países, regalos de sus pacientes en Lima. Médico por vocación orofunda y humana, se convirtió en mi mejor amigo. Meilac era un hombre pequeño, caminaba erguido a pesar de una pequeña joroba, producto de una bala que le cayó en la columnan cuando enfrentaba la pena de muerte en un paredón de un campo de concentración alemán. En el preciso instante que dieron la orden de dispararle, surgieron en el aire, aviones de la resistencia quienes soltaban bombas desde el aire.
Él aprovechó para huir, sin embargo una de las balas de sus enemigos , le cayó en la espalda y como pudo levantó su herido cuerpo y huyó en medio de las bombas y el terror. En el camino de huida se encontró corriendo junto a un anciano que cargaba en sus brazos a un niño, que aterrado solo atinaba a llorar. El anciano miestras corría con el niño, alentaba a Meilac seguir corriendo, mientras la sangre llenaba toda su espalda. En un insante el anciano y el niño rodaron por el suelo, el niño se levantó y abrazó al viejo que mirando a Meilac expiró. Meilac malherido y a punto de desfallecer, cargó al niño y recorrió varios kilómetros hasta llegar a un campamento de la resistencia. Entregó el niño a un enfermero y se desmayó.
Conociendo a Meilac -muerto hace ya varios años- puedo recordar esa fuerza dulce de su expresión que denotaba una especial energía interior, una vocación de entrega, de maestro de vida. Nunca me lo dijo, quizás porque era obvio para él, pero sobre todo porque siempre enseñaba sin enseñar; en su mirar y observar inquieto encontró que el valor humano, la determinación y la resiliencia nacen de la fuerza de nuestra voluntad, de la capacidad de dar y amar.
Aprendamos de Meilac a permitir que los otros viajen hacia nuestro interior, abriendo y mostrando lo que somos y no somos. Seamos como Abraham los mejores anfitriones para recibir a quien lo necesite, pero a diferencia de él y de todos los que lo siguieron, aprendamos que el viaje a la Tierra Prometida sólo será posible, si emprendemos el mismo hacia el interior de nosotros mismos.
Emprendamos este viaje lleno de aventuras y sorpresas, sí estás
dispuesto a ir tan lejos , estarás cerca de encontrar la verdadera
esencia, la misma que une a todas las razas y que nos permite ser seres
humanos.

Víctor Hugo Visval. Ex decano de la Escuela de Postgrado de la USIL, Magíster en Ciencias en Purdue University (USA), con un MBA en Krannert School of Management, así como estudios de postgrado en Alemania y Suiza. Coach de altos directivos internacionales, empresario y consultor, ha sido presidente de Sylvan Apparel Group (New York) y de Sabtex International (Brasil).
Por Dios! Qué bello artículo! Sólo tengo una palabra:
Gracias
"....Eres amigo rotunda palabra
que impulsa y detiene
el corazón inmortal..."
Es hermoso y una gran lección .Los verdaderos amigos dejan huellas profundas.Tu viaje fue fructífero y me alegra.
Saludos
Jem Wong
He leído con mucha atención este artículo, pues la fuerza de Meliac me ha emocionado y me ha dado la respuesta a una situación difícil que debo enfrentar. Tienes razón, Meliac sigue enseñando sin enseñar. Gracias.
Gracias por recordarnos con este relato las escencias que hacen que seamos seres humanos.
Gratos saludos
Muy hermoso, bellas palabras de reflexion...
Exitos!!
Muy interesante y sugestivo.
Siempre es oportuno y necesario hacer un alto a nuestras actividades diarias y dejar de lado la rutina que nos absorve para analizar lo que nos sucede y sucede a nuestro alrededor.
LBA
Que gran sensibilidad muestra el autor , en verdad la construccion humana es un viaje hacia dentro.
Que importante es tener maestros que nios ense;en lecciones de vida
Gracias y siga publicando
Excelente momento d ereflexión para cada uno denosotros q se encierra en sí y no vé más q su pequeño mundo en el cual a veces se ahoaga, por no ver la grandeza q hay en dar, más q en recibir.
Gracia spor llenar con tu recuerdo una parte vacia de mí.
Grandiosas palabras, es cierto que algo interesante en la vida como tantas cosas es conocer y entender la ideología y el sentir de otras personas, pero es mucho mas importante conocer el interior de tu ser, aunque no llegues a conocer todos los aspectos... llegas a entender que Dios No solo nos dió la habilidad para poder soñar, sino también nos dió las fuerzas y los medios necesarios para hacerlos realidad.
saludos,
éxitos