Resultado de etiquetas “malls” de Mercados&Retail
Mercados no atendidos: ¿está el éxito garantizado para todos?
Leí en el diario hace unos días que un retailer de confecciones extranjero estaría por retirarse del mercado luego de haber estado presente algunos años y con varios locales abiertos.
Retail y provincias: El valor de las experiencias
Los cambios que se van dando en el mercado, obligan a los equipos de marketing o a los responsables de planear el crecimiento a estar no solamente informados de lo que acontece, sino a acercarse a esa realidad nueva, que no solo supera largamente a lo que uno imaginaba hace pocos años, sino que nos plantea una serie de retos de cara al futuro cercano, o tal vez al presente.
La contribución del formato moderno en la cultura ciudadana: Seamos buenos vecinos corporativos
Comprar suele ser una experiencia placentera, más aún si lo que se adquiere son bienes que de por sí suelen generarnos placer o sensación de engreimiento personal, la compra de un perfume, una joya, vestimenta, entre otros productos. Sin embargo, aún cuando en ese proceso de compra se logra satisfacer la necesidad del comprador (encontrar el producto que buscaba, tener variedad y diversas opciones) esta experiencia puede no ser tan placentera, pues aspectos externos a la compra puede generar en el consumidor malestar.
A propósito del centro de Lima
Volver a ver el centro de Lima convertido en un lugar pleno de comercio sería volver a las mejores imágenes de una zona de la ciudad con tradición de buen comercio, pero que comparativamente a la oferta actual - entiéndase centros comercies o avenidas con concentración de comercio de marcas - no se ha renovado.
¿En qué sustenta el crecimiento del formato moderno?
El día de ayer en una corta entrevista, un grupo de estudiantes me hizo una pregunta sencilla pero que me dejó pensativo, y esta fue: ¿por qué la industria de centros comerciales y los formatos modernos de retail se están desarrollando de manera tan agresiva en el Perú?
Tiempos de cambio: escasez y abundancia
Recuerdo mucho mi primer viaje a USA, año 1989. Nuestro país atravesaba una época de escasez, escasez de casi todo. Eran momentos de oferta limitada en casi todas las categorías de producto que pueden venir a su mente: autos, televisores, zapatillas, productos básicos como aceite, fideos, leche; en fin, cada uno elegía entre las pocas marcas disponibles y en función a sus recursos.