De regreso a lo básico

Paúl Lira Briceño

El factoring… otro buen amigo que no conoces

Cuando se necesita capital de trabajo, lo único que se puede hacer con una letra es descontarla o venderla. Si se descuenta, la institución financiera que otorgó el dinero puede esperar que la letra sea pagada por la empresa que la entregó a
descuento o por su cliente (el comprador al crédito).

Por el
contrario, si es vendida, el único responsable de la cancelación es
este último.

Ahora bien, ¿y si se vende al crédito con facturas?, salvo que sean
facturas conformadas (que sí son títulos valores) no se podrán
descontar; pero eso no impide conseguir financiamiento con este tipo de
documentos. Preste atención, pues a continuación, les presento al
Factoring, el cual es una operación mediante la cual, una empresa
especializada (que también puede ser un banco) compra las facturas y
letras que una empresa ha generado por vender al crédito.

Por ejemplo, si la empresa A, ha vendido al crédito a la empresa B, con
una factura a 60 días por S/.100 y necesita capital de trabajo, la
factura no se podrá presentar a descuento (repito sólo se descuentan
los títulos valores); pero sí se podrá vender.  Si el cliente que
compró al crédito (la empresa B en nuestro ejemplo) tiene buenos
antecedentes crediticios, entonces la empresa A, puede contemplar
vendérsela a una empresa especializada (empresa C). Esta última,
analizará la conveniencia de la compra, evaluando a ambas empresas,
pero poniendo muchísimo más énfasis en el análisis en la empresa B. 
Este es un comportamiento lógico puesto que, de concretarse la compra,
la empresa C recibirá el pago de la empresa B.  La empresa A, que
originó la transacción y que posteriormente vendió la factura, ya no
tiene ninguna responsabilidad en el pago y, por lo tanto, si la empresa
B no paga, la empresa C no puede dirigirse a ella para exigirle el
cobro del documento. Si se produce la transacción, entonces se firmará
un contrato de cesión de propiedad entre el vendedor (A) y el comprador
(C), (el cual, repito, debe ser una empresa especializada o un banco) y
el vendedor (A) emitirá una carta simple en donde informa a su cliente
(B) que la factura ha sido vendida a un tercero (C) y que, por lo
tanto, el pago deberá ser efectuado a este.

Ahora bien, supongamos que ya se realizaron las formalidades
crediticias y legales (evaluación, contrato y comunicación de A a B).
¿Cuánto puede recibir A por la venta a C?, la respuesta es un
porcentaje del valor de la factura.  Así por ejemplo, si la factura es
de S/. 100 a 60 días, la empresa A, recibirá S/.98; siendo los S/.2 de
menos que recibe A la ganancia de la empresa C. Para efectos prácticos,
es como si se estuviese descontando la factura (ver post “Les presento
al descuento de letras”).

Es justo mencionar los pros y los contras de este tipo de operaciones. Primero las buenas noticias:

Uno. A muchas empresas compradoras, sobretodo las corporativas, no les
gusta firmar letras y sólo quieren que se emitan facturas. Recurriendo
al factoring, la firma vendedora puede convertir estas facturas, en
dinero para financiar las ventas o la producción (¡ojo! que no son lo
mismo).
Dos. La venta de facturas ahorra costos. Al no ser ya propiedad de la
empresa que vendió al crédito (A en nuestro ejemplo), no tiene que
cobrarla. Lo que le permite ahorrar  en trámites de cobranza y de
soporte administrativo.
Tres. En el factoring no sólo se compran facturas sino también letras.

Y ahora, las malas noticias:

Uno. Su utilización no está muy difundida. Relativamente, pocas instituciones lo ofrecen y muchos menos clientes lo utilizan.
Dos. El costo financiero es mayor que el de un descuento. Esto es
lógico, si se tiene en cuenta que, el riesgo que corre la institución
financiera, es mayor (acuérdese que en el descuento de hay dos posibles
fuentes de repago, en el factoring sólo una).
Tres. El comprador (la empresa B en nuestro ejemplo) debe tener
impecables antecedentes crediticios. Recuerde que ahora la institución
que compra la factura (C en nuestro ejemplo) sólo puede cobrársela a B
(A ya salió de la foto); por lo que exigirá que los compradores sean
empresas A-1 y esto, hoy por hoy, significa, lamentablemente, empresas
corporativas y grandes.

Sin embargo, como “sin información no hay utilización” espero que esta
entrega les haga saber que en el mercado local, existe un mecanismo
alternativo que les permite financiar capital de trabajo y puedan
empezar a utilizarlo.

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