Miércoles, 21 de enero del 2009

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Esperando a los cachimbos

Por Raúl Castro.

Hace once años ingresé a la universidad y en total llevó entre estudiante y docente nueve años involucrado con la educación superior en una institución del Estado.

Recuerdo ahora todo esto, porque marzo es un mes crucial, pues miles - como yo en su momento - intentan acceder a una vacante en el concurso de admisión de universidades públicas o privadas. Las cifras son impresionantes, pues cada año ingresan más de 120 mil jóvenes. Más de un millón de personas estudia una carrera técnica o superior, mientras usted lee este texto.

Una plaza para medicina, derecho, odontología, ingeniería de sistemas, contabilidad, educación o administración sigue siendo una de las más solicitadas.

No obstante, el examen de admisión no intenta descifrar y calificar las habilidades y competencias, ni alude al perfil de un futuro profesional, sino que busca calificar el conocimiento general y en muchos casos la acumulación de información.

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Las evidencias son tremendas, pues un examen de este tipo agudiza más el divorcio que existe entre el colegio y la universidad. Vamos aún más allá; el examen es solo una rápida mirada de muchos conocimientos que luego no serán repetidos en el diseño de futuros profesionales.

Según el Consejo Nacional de Educación, solo cinco de cada 10 ingresantes a la universidad concluyen su carrera. Desaprobar cursos en los primeros ciclos es uno de los principales motivos para abandonar la universidad. Otra huella de que el filtro no es el más correcto, sin olvidar lo poco que se hace en los colegios en lo que a orientación vocacional se refiere. 

En la otra orilla, hay casos ciertamente extremos de universidades en las que no hay ni concurso de admisión y el alumno, solo llega y se inscribe, lo cual es solo una muestra de un necesario cambio que necesita el sistema universitario. El caso Alas Peruanas, más allá del escándalo abrió un debate, pero este se diluyó, como suele pasar con el tema educativo.

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¿Puede cambiar el sistema? Es complejo, la mayor parte de las universidades nacionales financian su presupuesto con el examen de admisión, la demanda supera largamente a la oferta y lo que debe ser un filtro para escoger a los mejores alumnos, se ha convertido en parte de un negocio.

La necesidad económica de la universidad ha creado un status quo en su interior difícil de variar. Insisto, ¿puedo esto cambiar? Sí ¿cómo?
 

12 comentarios

#1 | 3/03/2010
Amaro

Tiene mucha razón... la universidad está divorciada de nuestra realidad y nuestras necesidades, es más, de los objetivos que debe tener la nación, la mayoría de "empresarios educativos" está haciendo buen negocio con la educación (y eso creen que es suficiente y eficiente), sólo están diluyendo sutilmente las expectativas de la juventud. ¿cuánto dinero se "despilfarra" en "dar una carrera" a un joven que nunca lo ejercerá. Si la clase gobernante y los líderes del país no saben a donde van... ¿cree usted que los pobres estudiantes lo sepan?, ...ellos están en camino a corroborar con su propia experiencia y dinero la inoperancia de esta carrera a "ninguna parte". ¿Cuándo lo entenderemos?... no lo sé.

#2 | 4/03/2010
Diego

Cierto lo que dice. La realidad es que hoy en dia se esta saturando el mercado de universidades que salen de cualquier lugar sin control alguno que permiten el ingreso de cualquier persona ya que ven a estos como dinero seguro, creo que en la mayoria ya se perdio a las instituciones preocupadas por el desarrollo de sus alumnos (incluyendo universidades privadas). Y ademas los futuros estudiantes se han dado cuenta que no es necesario tener un titulo para salir adelante, por esto buscan ahora mas que nunca titulos tecnicos.

Por otro lado creo que los abandonos se generan por que los "cachimbos" verdaderamente en el inicio no saben que estudiar, los test vocacionales no son de gran utilidad pues es cuando un alumno esta en la universidad y se da cuenta de sus capacidades y al ver un poco de muchas cosas se da cuenta que temas le interesan mas donde encuentra algo que le gusta y a lo que se quiere dedicar. Pero la presion social y familiar te hace mantenerte en lo que estas haciendo hasta que ya no puedas mas. Creo que se deberia poner mas enfasis en esa transicion entre colegio y universidad pues ahora ya no hay respiros. Uno sale del colegio, entra a la pre y directo a la universidad sin ningun descanso sin poder pensar en lo que quiere hacer (a menos que se tome un año sabatico), es el caso de muchos compañeros. La realidad es que del 100% de alumnos que ingresan a una carrera, el 30% se va a cambiar en algun momento y 50% se va a atrasar, siendo tan solo un 20% aproximadamente el que acaba en los años establecidos.

#3 | 4/03/2010
HUGO AQUINO

DE ACUERDO CON EL DIAGNOÓSTICO.YO TAMBIÉN SOY EGRESADO DE UNA UNIVERSIDAD NACIONAL , COMO LA UNIVERSIDAD VILLARREAL; Y DE VERDAD ME COSTO, NO LÁGRIMAS , SINO ¡SANGRE! EL PODER LOGRAR ALCANZAR UNA VACANTE , EN ESE ENTOCES, PARA LA CARRERA DE ECONOMÍA.
HOY 27 AÑOS DESPUÉS DE ESE ENORME ESFUERZO FÍSICO, MI PEQUEÑA LIZBETH KATHERINE QUINTERO AQUINO, TAMBIÉN LOGRA INGRESAR A LA UNIVERSIDAD NACIONAL MAYOR DE SAN MARCOS; UNIVERSIDAD DEL PERÚ , DECANA DE AMÉRICA, ALCANZANDO UNA VACANTE PARA ESTUDIAR MEDICINA HUMANA EN LA FACULTAD DE SAN FERNANDO , ¡ LA FACULTAD DE MEDICINA HUMANA MÁS DIFÍCIL DE INGRESAR DEL MUNDO!!!...Y ESTA SITUACIÓN, LO SABE MUY BIEN, EL PRESIDENTE GARCÍA .

COMO PROPUESTA DE SOLUCÍÓN PLANTEO QUE EL INGRESO A LA UNIVERSIDAD SEA COMO EL MODELO ARGENTINO , ESPECÍFICAMENTE, COMO EL EJEMPLO DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES (UBA).
CON ESTE MÉTODO, TODOS LOS ESTUDIANTES , SIN DISCRIMINACIÓN FINANCIERA , PODRÁN PROBARSE DURANTE 1 AÑO DE ESTUDIOS , Y DEBERÁN DEMOSTRAR EN LA CANCHA CON BUENAS CALIFICACIONES QUE SÍ ESTAN PREPARADOS PARA LA CARRERA QUE ELIGIERON, Y SOBRE TODO, PARA CUMPLIR A CABALIDAD CON LA EXIGENCIA DE LA VIDA UNIVERSITARIA.
ASÍ, TODOS TENDRÁN SU OPORTUNIDAD, Y VIVIRÁN SIN RESENTIMIENTOS CON EL GOBIERNO DE TURNO Y ESPECIALMENTE, CON EL ESTADO PERUANO.

#4 | 4/03/2010
Ratchus

Al igual que mi preocupado colega Raúl Castro, muchos han demostrado que el problema de la educación es una enmarañada y complicada red de factores que se cruzan entre si y en algunos casos andan en paralelo con la realidad.
Analizar el tema desde la trinchera de la educación superiro o profesional es sólo pretender observar el Perú entero desde el techo del -Centro Cívico... seguramente una vez más saldrán los "especialistas" a decir que tienen la solución y hasta han de postear en esta columna sus post revolucionarios, pero¿se han dado cuenta que siempre tenemos la solución, que lo sabemos todo y nadie nos puede decir que estamos equivocados? esa actitud es un claro reflejo de lo precaria que es nuestra educación a nivel formativo y sobre todo al nivel de comprensión de la realidad, la verdad es que el mal se ha inoculado de tal modo que no sabemos que es lo que está sucediendo.
Si miramos la cosa buscando una solución política mejor comenzamos a estudiar nuevamente.
Voy a arriesgar una posible muerte prematura y soltaré una teoría: planteo que la educación superior deje de ser gratuita y no tenga examen de admisión, que las universidades públicas cobren como cualquier particular (ojo que no estoy diciendo que por ser pagadas la solución está en las universidades particulares), además de eso, los docentes de estas universidades deben dedicarse a la investigación, todos ellos, no tener ningún trabajo en paralelo y a todos los egresados obligarlos a practicar en las instituciones estatales como requisito básico para que cualquier empresa privada le de un trabajo diferente, a los mejores llevarlos a las altas esferas estatales y/o reinsertarlos en el proceso docente... ya, ¿qué se soluciona con eso? no lo se, la verdad no tengo la menor idea, la universidad no me preparó para analizar las cosas prospectivamente, pero valió la pena el ensayo.
Gracias

#5 | 4/03/2010
El blog de Gestión

Algunos puntos a tratar en este debate son también la gratuidad de la enseñanza en la educación superior, como señala Ratchus, calidad de la propia universidad, saturación del mercado y calidad de los egresados que muy bien apunta Diego y Amaro.

El diagnóstico en realidad está presente, pero es muy poco lo que se está haciendo, la universidad es una trinchera olvidada, desde el punto de partida la selección de sus estudiantes.

Algo más, esta vez como un punto de fuga, no puedo dejar de decir que a pesar de mis diferencias con los filtros de selección, llegar a la universidad es uno de los principales logros en la vida, un punto de inflexión , por lo que saludo y felicito el post del amigo Hugo Aquino.

Raúl Castro.

#6 | 5/03/2010
efita

Esperando a los cachimbos, un buen tema- muchos puntos para comentar- la pre, el examen de admisión, “ser cachimbo” el adecuarse a la realidad universitaria, realidad de los profesores, el toque personal utilizado por cada uno de ellos, los compañeros y los nuevos amigos y tal vez el(a) amigo(a) preferido(a) que poco a poco se transforma en el(a) compañero(a) de la vida.
Realmente la vida universitaria te impone un cambio, más allá de las modificaciones que como institución educativa deba incorporar para poder permitir el acceso a más personas y también para poder avanzar en el proceso de acreditación de las carreras impartidas. "Cuesta ingresar, adaptarse y salir"
Tal vez nuestra mentalidad hace que todos queramos estudiar en la universidad olvidando el otro aspecto de los requerimientos nacionales, personal técnico especializado.
Un tema la universidad y la realidad nacional, al no haber un plan nacional a largo plazo no hay conocimientos de las carreras que la universidad deba ofertar para caminar hacia ese destino u objetivo anhelado.
Nos hace falta la nueva ley, que aun duerme el sueño de los justos, y sigue siendo esperada.
Nos hace falta “cumplir la ley” la de homologación de sueldos de los docentes con los magistrados y así permitir al docente realizar la actividad con más dedicación y contar con el recurso para su perfeccionamiento.
Nos hace falta sincerar el sistema educativo, por ello es necesario convocar debatir y decidir… Un buen tema.

#7 | 5/03/2010
Fernando Ramirez Seminario

La Universidad Nacional, ajena ah todas las necesidades nacionales, es un reto alcanzable para pocos, que con esfuerzo y algunas veces mucho de suerte logran ingresar. Una vez allí es una oportunidad de un futuro diferente, pues realmente de lograr una titulación esta te abre puertas a un puesto de trabajo distinto al común de los mortales.
Lo he visto en los muchachos de Arqueología, carrera difícil y casi imposible de ejercer aquí en el Perú donde la “Cultura” es solo pensar que gente ajena al país llegue a ver los restos que de por si se mantienen de pie y decir “Ah prehispánico”; se desarrolla la ciencia con mucho esfuerzo de estos bizarros de otro mundo llamados “arqueólogos”. Ese es el Perú, de contrastes y de ineficiencias cuasi inexplicables, habiendo tantos doctores y magister que supuestamente ven la realidad del medio y lo contrastan con la Universidad.
En Salud, es otro rollo, una pregunta fácil puede ser: ¿Sabe Ud. Cuantos Tecnólogos Médicos Radiólogos necesita el país? Pensando en EsSalud, solamente, que tiene 26 Redes, que articulan 5 Hospitales Nacionales, 2 Hospitales Nivel IV, 8 Hospitales Nivel III, 17 Hospitales Nivel II, 42 Hospitales Nivel I, 29 Policlínicos, 1 Clínica Central de prevención, 36 Centros Médicos, 161 Postas Médicas y 2 Centros Especializados, siendo una atención compleja y diversificada solo tiene en sus planillas a 1200 Tecnólogos Médicos, 600 de la especialidades de Laboratorio Clínico y Anatomía Patológica, 400 de Radiología, y el resto distribuido entre Terapia Física, Terapia de Lenguaje y Terapia Ocupacional, concentrados en su gran mayoría en los Hospitales Base y que en muchos de estos centro de atención primaria no hay ningun Tecnólogo Médico y en aun en los de Nivel III solo hay algunos y se suple su presencia con otros pprofesionales que distan muco de estar preparados para esta especialidad o técnicos empíricos, puesto que toda su preparación tiene limitantes y acciones muy definidas con los pacintes. Realidad versus Universidad, cada año las convocatorias de provisión de personal de EsSalud quedan desiertas pues no hay postulantes para estas áreas especializadas, la pregunta sería ¿Quién define el número de ingresantes a esta especialidad? Y ¿Qué criterio se utiliza para saber cuál es la necesidad del país? Otro problema es el estar dentro y saber ¿Cuál es la preparación de estos profesionales que necesita el país? Lo que significa CALIDAD EDUCATIVA, que también tiene sus bemoles.
Si cada colegio nacional necesita de una evaluación primaria para detectar problemas posturales, disfasias, o imposibilidades de motrices para la aprensión de objetos, etc., que se puede corregir en los primeros años de vida y es una solución para toda la vida; ¿Sabe Ud. por que los colegios nacionales no tienen un Tecnólogo Médico de Terapia Física, de Terapia del Lenguaje y Terapia ocupacional como personal permanente? Como si tienen un profesor de Religión.
Cuestiones de saber si la Universidad cumple con las necesidades del país con la cantidad y calidad de profesionales que se requiere y que no se refleja en un examen de admisión que evalúa tu capacidad de nemotecnia, o de retención de datos enciclopédica, o tu capacidad de evocar a la suerte: “de Tin Marín de Don Pingüe” que en los adolescentes es tan frustrante. Lo cierto que las deficiencias de la educación son un negocio muy lucrativo para el que hace empresa de esta educación PREUNIVERSITARIA, que llena los vacios de la educación básica, pero el examen de admisión no es una solución para los estudiantes, es una solución para la Universidad nacional que no tiene capacidad para brindar más vacantes y dizque selecciona al alumno mejor preparado, ¿será cierto eso?.
Un abrazo mis amigos
Fernando Ramirez Seminario

#8 | 6/03/2010
Hiroshi

En el caso de las universidades nacionales, creo que es necesario instaurar una cultura democrática de pagos. Si bien son necesarios los recursos económicos, no podemos quedarnos cruzados de brazos y decir que "el estado debe dar más dinero", ya que esta no es una solución viable. Como en algún momento lo propuso la Dr Martha Hildebrandt, deberíamos establecer una escala de pagos en las universidades estatales, en la que el alumno de colegio particular colabore con una pensión de acuerdo al colegio del que proviene. De esta manera democratizamos la educación, porque democracia no es, como lo dijo un candidato en las anteriores elecciones, que la educación sea gratis para todos, sino que sea pagada por quienes la pueden pagar y se subvencionada para quienes no la pueden pagar pero sí la saben aprovechar (la educación). Para ello es necesario detallar todos los puntos para categorizar a los alumnos, ya que no harán falta aquellas personas que intentarán sacarle la vuelta al sistema, como dice el dicho peruano: "hecha la ley, hecha la trampa".

Respecto del rendimiento académico es necesario aplicar un régimen más estricto. Según la teoría económica, los recursos son escasos, y en este caso la educación también es escasa. Es necesario ser eficientes en el uso de los recursos, y en este caso es necesario echar a los alumnos que no aprovechen ( y "jalan" ) la educación que se les brinda. Haciendo una paráfrasis de lo que sostiene Andrés Oppenheimer en su libro "Cuentos Chinos" la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) es ineficiente por donde se la mire ya que, por ejemplo, algunos alumno desaprueban los cursos y pasan 14 años de sus vidas en la universidad.

La educación es un derecho de todos. Es nuestro deber procurar que sea democrática y llegue a los más pobres para romper este círculo vicioso en el que se encuentran.

Fuentes:
http://www.desdeeltercerpiso.com/cat/martha-hildebrandt/
OPPENHEIMER, Andrés. Cuentos Chinos

#9 | 7/03/2010
-XTNS-

solo se me ocurre la palabra... "lobby"

#10 | 9/03/2010
El blog de Gestión

Cuando escribía este post puede conversar con los amigos del Consejo Nacional de Educación, quienes me señalaron la escasez de las áreas de ciencias en las universidades, pues montar una facultad con carreras de este tipo implica una mayor inversión, en el caso de las nacionales la tarea resulta aún más complicada. Estamos frente a un tema en que el dinero es un actor importante y en que el diseño curricular también lo es. Efita habla de un cambio de legislación, yo añado con participación de gente que sepa del tema. En el Congreso es poco lo avanzado. Fernando lleva el tema atinadamente a la oportunidad laboral y las necesidades del país de nuevos profesionales, lo cual implica una revolución en medio de un negocio, que es al final en lo que se ha convertido la universidad, sin que ello sea malo. Considero que un punto aparte es que en esa lucha por mayores recursos hay que pensar en nuevas fórmulas de financiar la universidad, lo cual plantea Hiroshi. La verdad es que el tema es complejo y quiero que lo sigamos debatiendo.
Raúl Castro.

#11 | 16/03/2010
Art

Esto es lo que algunos sentian, a propósito del post, en la UNFV el año de 1999.

Fusilar, Repito, Fusilar al Horticultor por traición a la patria.


¿Un profesor que no dicta su curso comete traición a la patria? Ridículo dirán ustedes. Pero aunque suene descabellados los invito a convertir esta pregunta en tesis. Supongamos y tan solo supongamos que una mamá envía a su único y querido hijo a estudiar ingeniería electrónica en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas. Allí, un profesor se dedica a enseñar horticultura en vez de circuitos integrados.
Pregunta: ¿Qué le sucede a dicho docente?
Respuesta: Lo botan miserablemente.
Porque: Porque no dicta lo que debe dictar. Es un pícaro embaucador.
¿Quién lo acusó?
La mamá, los alumnos y hasta el barrendero.
Lógico están pagando su plata. Bastante plata y no van a desperdiciarla ni dejarse estafar tan cochinamente.

Imaginemos ahora que esto sucede en una universidad estatal.
¿Quién le paga al profesor?
El Estado.
¿De donde saca la plata el estado?
De todos los peruanos.
Indudablemente se trata de una estafa a la nación. Es una bribonada. Una deslealtad. Una traición.

Figurémonos ahora de que tal situación se desarrolle en las universidades estatales. Luego de cinco o seis años tendríamos muchos egresados con título de ingenieros electrónicos. Un gran porcentaje de ellos termina trabajando para la Marina, La Fuerza Aérea y el Ejército. Un día cualquiera nos declara la guerra Chile. Se combate. Los aviones malogrados necesitan reparación inmediata y urgente. Se necesitan mas técnicos, mas ingenieros el tiempo apremia, la situación es caótica, nos falta personal. No hay. Perdemos la guerra.
¿Por qué?
Adivinaron. Porque los ingenieros electrónicos que tenemos solo son horticultores. O en el peor de los casos no son nada.

Presumamos esta vez que se libre una cruenta batalla tecnológica por Internet. La publicidad y propaganda de un vecino país nos pone en ridículo ante los ojos del mundo. Su estrategia de comunicaciones es tan audaz que se pone en tela de juicio nuestra identidad, nuestros valores, nuestra cultura, nuestros derechos, nuestros productos, en fin. Necesitamos entonces gente capaz de contrarrestar en forma efectiva esta campaña, porque desestabiliza a nuestro gobierno que es visto como un “Saddam Hussein suramericano”. Pero no hay gente capaz y la que hay nos deja peor de lo que estábamos.
Preguntamos otra vez: ¿Por qué?
Claro. Porque los profesionales que necesitábamos son especialistas en horticultura

Sujetándonos a los rigores fanáticos de estos tiempos diremos que no podemos probar que nuestra tesis sea directamente cierta, exacta y correcta, pero no nos negaran el hecho de que hemos rayado, colindado y rozado los límites de la mas asquerosa felonía que se puede cometer contra una nación.

Nuestro enemigo principal no son las naciones vecinas, somos nosotros mismos y nuestra pobreza, de pan y de conocimientos.

Para hacer grande nuestra patria necesitamos ciencia.

No podemos poseer ni crear ciencia, si los encargados de difundirla y fomentar sus métodos en la universidad se dedican muy orondos durante las horas que les toca clase a:

1. Reventarse cohetes
2. Reventar cohetes a los demás.
3. Discurrir sobre la Luna de Paita y el conde de Sartorius
4. Amenazar con excomulgar a los alumnos.
5. Mandar a su secuaz asistente practicante ex - alumno a distraernos.
6. Dedicarse a cursilerías.
7. Enseñar horticultura.
8. Dictar, dictar, dictar
9. Pasársela dando trabajos prácticos.
10. No venir a clase.


Con este régimen seguro que nos coronan como la mejor escuela secundaria del país y muy pronto tendremos que decirle a nuestras mamis que nos hagan la tarea y que no se olviden de que tienen que asistir a la asamblea de padres de familia para que hablen con el profesor porque nuestras libretas tienen muchos “comunistas”.

Nos olvidamos de crear nuevos estilos de redacción, ya nadie escribe cuentos, nadie sabe que es el esperanto, y de seguro no va a faltar el día y la hora en que nos encontremos sentados en sillas donadas por el gobierno esperando que desde un helicóptero nos caiga un trabajo envuelto en papel de regalo con una tarjetita del Pronaa.

Bueno eso es todo, ya me voy, chao.

A. Mustango


sacado de la revista Rexluscus edicion de Septiembre, 1999

#12 | 19/03/2010
HUGO AQUINO QUINTO

GRACIAS RAÚL CASTRO , AMIGO Y CONDISCÍPULO DE LA UNIVERSIDAD POR TUS COMENTARIOS. FELICIDADES.Y HABER SI NOS PODEMOS REUNIR PRONTO.
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