Miércoles, 21 de enero del 2009

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El tatuaje de Coco

La semana pasada sucedió algo curioso. Después de largos años transitando como Pedro por su casa, George Washington fue discriminado en el Perú.

George o Jorge o, simplemente, Coco, como mi hermano, salió a trabajar como todas las mañanas, serio y con la mirada adusta de siempre, dispuesto a ganar un margen por aquí y por allá, y cuando menos lo esperaba y más lo necesitaba, abruptamente, casi violentamente diría yo, nadie, absolutamente nadie, lo recibía. Coco había caído en desgracia.

¿Por qué? ¿Qué había ocurrido?

Con el paso del tiempo, peruanizado él, había cometido el inmenso error, así le dicen algunos, de tatuarse el cuerpo, con algo de mal gusto, cierto, pero con una sola buena intención: parecer menos gringo y verse más cholo, para ganar simpatías que, en el pasado, le habían sido esquivas.

Coco no lo podía entender y no lo quería creer. El se sentía querido y respetado. En algún momento, inclusive, pensó que era adorado.

Y es que Coco llegó al país cuando la hiperinflación galopaba, solo, en un vuelo vacío, a realizar un trabajo riesgoso, casi extremo, que le permitió conocer a millones de peruanos afligidos, desconsolados y empobrecidos por la irresponsabilidad de Inti, el antecesor de Coco, que sin tener tatuaje alguno y circulando libremente había golpeado, una y otra vez, la confianza nacional.
 
Pero ese fue, justamente, el espacio que Coco, inteligentemente, ocupó después. Y lo hizo porque le devolvió el ánimo y la ilusión a la gente. Así de sencillo. Y reinó, hasta que Sol, el hijo austero de Inti, nacido en 1991, empezó a crecer.

Y ahora que Sol alcanzó la mayoría de edad, y que ha demostrado con creces, en innumerables ocasiones, que es largamente más prudente y sensato que el padre, algunos pretenden arrimar, de una manera procaz e indigna, al viejo Coco.

Pero lo que olvidan aquéllos que intentan discriminarlo, con el cuento poco creíble del tatuaje, ahora que, oh casualidad, está frágil y delicado de salud, es que por haber sido amigo fiel en momentos duros y, por lo tanto, testigo de llantos, penas y sufrimientos, no está solo.

Coco tiene defensores. Es verdad, no en la SBS, pero sí, miles en las calles, que han compartido hasta el colchón con él, que se reponen con facilidad a los ataques de pánico y que, gracias a la legítima capacidad de indignación, no pierden nunca el timbre, tono e intensidad de la voz.

En lo que a mi concierne, si debo elegir a alguien para cuidar mi billetera, entre Coco y Sol, elijo a Sol, porque es joven, fuerte y decidido. Y porque tiene ambición y visión. A pesar de que mis primeros ahorros fueron protegidos por Coco, a quien siempre le estaré agradecido por sus servicios. Thanks, buddy.

Sin embargo, sé que en esta elección imaginaria, mis papás, las personas que son un ejemplo para mí, con todo el derecho del mundo, a pesar de los consejos del hijo, votarían inmediatamente por Coco, simple y llanamente, porque la vida transitada juntos no se borra de un plumazo.
 

8 comentarios

#1 | 15/03/2010
Miguel

ante la volatilidad q causarian la cercania de las prox elecciones creo q coco podria ser buen amigo.

#2 | 15/03/2010
Alfredo

Que ligereza la de los bancos de adoptar una medida como esta!, pero mas vergonzoso es la actitud que adoptó la "SBS Coffiure" de saltar del pleito remangandose la falda como si pasara por un terreno espinozo.
Bajo este contexto, solamente Crousillat adora a Coco con o sin tatuaje?. Habrá que remitirnos a ese encendido video de apasionado ajetreo en la salita del SIN entre Crousillat, Montesinos y siempre...el inestimable Coco.

#3 | 15/03/2010
jorge

una buena forma de enseñar economia en los colegios primarios

#4 | 17/03/2010
Pepe

con tal q no sea coco marusix..je, no se como los bancos pretendian monopolizar el mercado cambiario con un gap tan amplio entre compra y vta

#5 | 18/03/2010
ml

En el último par de años, pasan los meses y con lo poco que se, le recomiendo a mi padre que pase sus ahorros a soles y nada. Me pone excusas. Que el ITF, que voy a perder dinero, que me da flojera, que no moleste, etc. Es chocar contra una pared. Y con o sin excusas (buenas o malas) el no va a cambiar sus soles que unos billetes verdes.
Como decían mis profes de historia, tu puedes saber el porque del comportamiento del peruano solo viendo todo lo que pasó. Terrorismo, corrupción, HIPERINFLACIÓN.
Al peruano dile todo, mientele, róbale. Pero no te metas con la inflación que se angustia y se pone pálido. Las colas para comprar, esa leche horrible que vendían (gracias Alan 1).
En fin, uno se pone a revisar un poco la segunda mitad de la década de los 80 (cuando mi padre estaba en sus 30´s con dos hijos a cuestas) y te queda claro porqué mi viejo no va a cambiar sus dólares.
Quién sabe, por ahí y yo me equivoco, sale cualquier energúmeno de presidente las próximas elecciones y volvemos con el rabo entre las piernas a pedirle perdon al buen Coco.

#6 | 19/03/2010
Yuliana Pajuelo Chicana

En estos tiempos, "Sol" cuida bien de nuestra billetera (y neustras cuentitas en Bancos, etc.). Como siempre, Carlos, buena nota.

#7 | 22/03/2010
Vanessa

Gracias Carlos!...que manera tan simple y brillante de explicar lo que sucede con la economia.

#8 | 24/03/2010
CESAR BAZAN

Muy buen post! Muy cierto lo de las costumbres arraigadas de las personas que conocieron a ALAN 1 (y lo sobrevivieron, me cuento entre ellos). Definitivamente son estas personas las que no pierden la fe en la moneda que los salvó de la ruina.

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