El equilibrio económico de dos gimnastas
Como escribí la semana pasada, una de las cuestiones más resaltantes de cualquier juego olímpico es la posibilidad de ver deportes que así nomás no salen en televisión. Uno de ellos, que resalta por su delicadeza y fuerza al mismo tiempo, es la gimnasia artística. Lo que pueden con sus cuerpos y en el aire estos hombres y mujeres es espectacular, te hace cuestionar las leyes de la gravedad y demás cuestiones de la física. Pero así como me deja impresionado lo que hacen, me hace sentir un poco mal, no solo por mi cuestionable estado físico, sino que en el caso de las damas, muchas de ellas son adolescentes entre 14 y 16 años.
Jordyn Wieber, gimnasta estadounidense (Foto: Reuters)Ver cómo sufren por el más mínimo error, en la mayoría caso solo percibido por ellas, los jueces y la cámara phantom, es algo muy duro para todos, creo. El drama del oro, la plata y el bronce parece un poco pesado para los angostos hombros de estas niñas. La imagen que más recuerdo es el desconsuelo de los equipos ruso y chino en la final por equipos, cuando por ligeras equivocaciones se les escapó la presea dorada; el contraste con la radiante sonrisa de Gabrielle Douglas, primera monarca negra de la gimnasia olímpica, y sus compañeras fue como un efecto de blanco y negro a technicolor.
Y eso solo visto desde lo deportivo. Cuando se comienza a sacar la cuenta de la diferencia entre ganar y perder en términos económicos para estas jóvenes atletas, la situación adquiere un matiz aún más crudo. La gran favorita para la medalla de oro del All-Around antes de Londres 2012 era Jordyn Wieber, de 17 años*. La estadounidense había deslumbrado a todos en el Mundial de Tokio en el 2011. Pero como suele suceder en los escenarios más grandes, una actuación por debajo de lo esperado la dejó cuarta en la clasificación, detrás de Douglas y Aly Raisman, y por una regla que limitaba la participación en una final a dos por país, quedó fuera.
Según analistas en marketing que consultó el diario USAToday, el ligero traspié y el paso extra le costaron la oportunidad de ganar entre US$ 250 y US$ 500 mil dólares al año entre el fin de estos juegos y Río 2016. Wieber era el rostro principal de la gimnasia estadounidense, la lideresa del 'Fab Five', y su "fracaso**" fue la noticia de aquel día.
"Es gigantesco, porque ella ya no es la historia. Disculpen por decirlo, pero esa es la dura realidad. La historia es la de quien quiera que venga y le vaya bien. Tienes que hacer las cosas. Jordyn no lo hizo y así es la vida. Hay tanto dolor en los juegos como hay alegría", explicó Patrick Quinn, parte de Chicago Sports and Entertainment Partners, una agencia de marketing deportivo.
Gabrielle Douglas, compañera de equipo de Wieber. (Foto: London2012.com)
La que destacó fue Douglas, la 'Ardilla voladora', quien hizo llorar literalmente a las rusas Viktoria Komova y Aliya Mustafina en la final individual. Se estima que su premio, más allá de la medalla de oro, serán millones de dólares de patrocinadores dispuestos a unir sus marcas a la sonrisa, éxito y carisma de la joven gimnasta. Procter & Gamble ya había firmado con ella tras el preolímpico estadounidense*** y 18 horas después de ganar, su rostro ya estaba en los reconocidos cereales Kellog's. La mayoría de marketeros deportivos, de gigantes como IEG o AD AGE, ven a la joven de 16 años como alguien con la capacidad de generar mucho dinero, de ser la imagen de marcas de ropa, aparecer en comerciales y portadas; en resumen, de ser el nuevo rostro de la gimnasia estadounidense, con sus barras y estrellas tricolores.
"Lo más importante que Gabby necesita pensar es en construir su legado, cuál es su marca, qué es lo que ella representa", explicó Shannon Miller, una gimnasta retirada de 35 años, quien ganó dos oros en Atlanta 1996. ¿Debería una adolescente de 16 años de pensar en su legado, una palabra que suena a monumentos? Sea lo que sea, eso es en lo que va a pensar.
NOTAS:
* Una cita de Wieber, en un perfil: "Tenía probablemente dos o tres (años). Mis padres se dieron cuenta de que tenía músculos inusualmente grandes para mi edad, así que me metieron a la gimnasia. Una clase divertida donde podía corretear y jugar. Luego dejé de ir y tomé una clase de baile. Y de ahí cuando tenía cuatro volví (a la gimnasia) y ahí fue cuando comencé a interesarme".
** Tiene 17 años. No creo que alguien a los 17, con hasta dos juegos olímpicos más en su carrera, fracase. Además, ganó el oro por equipos y el bronce en la barra de equilibrio.
*** Natalie Hawkins crió sola a Douglas y gastó más de US$ 150 mil en la carrera de su hija, sin saber si iba a recuperar su dinero.
COMENTARIOS
Definitivamente el ver este tipo de espectáculos y todo el apoyo, auspicio y marketing que lleva la gimnasia artística en Estados Unidos es como para morirse de envidia. Yo, como ex gimanasta junto con mis demas compañeras añoramos practicarlo, pero debido a la edad, falta de apoyo por parte de la Federación no se puede llegar a niveles tan extraordinarios. Lamentablemente esto no sólo se repite con nosotras, sino con muchos deportes. Es asi que si hemos participado en Bolivarianos, sudamericanos o Panamericanos ha sido con nuestro esfuerzo, el de nuestros padres y obviamente el apoyo económico de cada uno de ellos.
Ahora podemos decir que ha mejorado un poco el nivel, pero es por cuenta propia de cada gimnasta que aprovecha el apoyo económico de sus padres y viaja al extranjero a entrenar , a prepararse no solo física sino psicológicamente. Ojalá que este deporte que en verdad mezcla no sólo la delicadeza sino tambien la fuerza , tanto en hombres como en mujeres siga haciéndose conocido y tenga mayor difusión en el Perú.
Creo que las personas que pudieron gozar de este hermoso espectáculo, lo pudieron ver vía televisión por cable, pues si bien es cierto hay un canal "oficial" de las olimpiadas, éste no hace mérito a tan dicho nombre.