Evidencia para la gestión

Videnza Consultores

La prevención de la corrupción

Dentro del Estado, la gran corrupción, aquella que usualmente es denunciada por los medios de comunicación y que implica importantes sumas de dinero (licitaciones amañadas, por ejemplo), suele ser visible para el ciudadano común. Pero aquella que se esconde es la que está segmentada dentro del gran aparato estatal, que se da en el día a día y en la que intervienen ciudadanos de a pie y funcionarios de rangos bajos o intermedios. Si hiciéramos una valoración de esta “pequeña” corrupción, veríamos el gran impacto que tiene, no de manera aislada, pero sí de manera agregada.

Cuando para el funcionario público y el ciudadano apelar a la corrupción es más fácil y más rentable que seguir los trámites regulares, estamos en problemas. Es cierto que para combatir la corrupción es necesario fortalecer los organismos de control dentro de las instituciones públicas; sin embargo, lo principal es velar por mecanismos que la eviten, tanto desde el Estado como desde la sociedad.

Para combatir esta corrupción instalada en la sociedad son fundamentales la simplificación administrativa y la adopción de medidas viables y eficientes que garanticen la transparencia en todos los ámbitos del servicio público. Flujos de trámites engorrosos llaman a la corrupción. En la medida que estos se simplifiquen y se fomente su digitalización para agilizarlos y para reducir el contacto directo con funcionarios (más aún si existe excesiva discrecionalidad en su accionar), se podrá prevenir la corrupción. Los procesos de toma de decisión gubernamentales opacos y alejados del escrutinio público claramente la fomentan.

Por ello, saludamos los avances del Gobierno en el tema con el primer paquete de medidas (DL 1246) que va justamente en esta dirección: elimina trámites “inútiles” en la solicitud de denuncia policial, antecedentes policiales y fija que las entidades estatales, al estar interconectadas y compartir una misma base de datos, solo podrán pedir una vez los documentos como DNI, antecedentes policiales o judiciales. Asimismo, los ciudadanos podrán realizar trámites administrativos como cobros de cheques o firmas personales incluso con el DNI vencido, y el certificado de discapacidad podrá obtenerse en cualquier centro de salud.

Complementariamente, es fundamental el impulso que el actual Gobierno le está dando a la formalización, pues la informalidad llama a la corrupción —de hecho, el no pagar impuestos es ya de por sí un acto de corrupción—. Un avance en dicho paquete de medidas es que las micro y pequeñas empresas ya no deberán inscribir los contratos con sus trabajadores y las capacitaciones de estos en el Ministerio de Trabajo y Promoción de Empleo, sino a través de la planilla electrónica.

Al mismo tiempo, las sociedades que mejor han enfrentado la corrupción no son aquellas que implementaron controles desmedidos que llevan a tener un aparato estatal ineficiente al que se busca “sacarle la vuelta”. Con un Estado con leyes razonables y simplificadas, el triunfo contra la corrupción depende de la sociedad. Debemos desterrar concepciones como que el fin justifica los medios y que el éxito llega fácil y sin esfuerzo. Debemos ser absolutamente intolerantes con la mentira, indignarnos frente a las irregularidades y celebrar a quienes defienden y practican la probidad en su día a día. Y para lograrlo, todos los actores debemos involucrarnos: la familia, las escuelas, la empresa privada, los medios de comunicación, las iglesias, la sociedad civil, el Estado.

Finalmente, creemos que el Estado debería plantearse una clara política educativa de prevención de la corrupción que empiece desde la infancia. Si a los pequeños les transmitimos mensajes claros como “no a la coima”, “no a la mentira”, “no a la violencia”, “respetémonos todos”, estas ideas no solo tendrán un impacto positivo en sus vidas, sino en las de sus familias. Ya en los adolescentes estos mensajes no son tan efectivos, más aun cuando los adultos que los emiten no exhiben un comportamiento congruente con ellos. El adolescente busca adultos coherentes para hacerlos sus modelos de identidad.

Si bien es cierto que el Currículo Nacional (CN) vigente incorpora áreas curriculares que promueven los valores, las virtudes cívicas y el sentido de la justicia (con mayor definición en secundaria que en primaria), estos no deberían ceñirse a unas horas a la semana (entre 3 y 4, como indica el CN), sino estar presentes en cada momento de la enseñanza y con el ejemplo de todos los actores de la comunidad educativa, tanto dentro como fuera del colegio. Por ello, mensajes de respeto, justicia y bien común deben ser incorporados al interior de todas las escuelas o instituciones educativas como reglas de conducta institucionales.

En pocas palabras, la más efectiva lucha contra la corrupción comienza por la prevención a partir de la construcción de ciudadanía desde que somos pequeños, considerando un Estado que vea al ciudadano como un cliente y no como un delincuente.

María del Pilar Pinto
Investigadora principal de Videnza Consultores

COMENTARIOS

No hay comentarios.

DEJE SU COMENTARIO

La finalidad de este servicio es sumar valor a las noticias y establecer un contacto más fluido con nuestros lectores. Los comentarios deben acotarse al tema de discusión. Se apreciará la brevedad y claridad.


No se lee? Cambie el texto.


TODOS los blogs


Minería 2021

Natalia Valle

Conciencia Corporativa

Silvia Noriega

Agenda Legal

Estudio Echecopar

Perspectiva Forestal

Comité Forestal SNI y Comité de Madera e Industria de la Madera ADEX

Pensando laboralmente

César Puntriano

Auditoria del Siglo 21

Karla Barreto Stein

Economía conductual

Bertrand Regader

Cultura financiera

Walter Eyzaguirre

Triple enfoque

Cecilia Rizo Patrón

Gestiona tus Finanzas

Giovanna Prialé Reyes

Corrupción bajo la lupa

Eduardo Herrera Velarde

Pablo O'Brien

Pablo O'Brien

El cine es un espejo

Raúl Ortiz Mory

Atalaya Económica

Manuel Romero Caro

Terapia de Pareja

Luciana Olivares

Próspero Perú

Gladys Triveño

Herejías Económicas

Germán Alarco

Inversión e Infraestructura

Director FRI-ESAN Sergio Bravo Orellana

Blog Universitario

Blog Universitario

Juegomaniáticos

Juan Pablo Robles

Gestión del Talento

Ricardo Alania Vera

Tacos Fuertes

Ana Romero

Millennials

Pamela Romero Wilson

Reglas de Juego

PIERINO STUCCHI

Humor S.A.

Jaime Herrera

Bitácora bursátil.

Equipo de Análisis de Intéligo SAB

Vivir Seguro

Asociación Peruana de Empresas de Seguros

El deporte de hacer negocios

Luis Carrillo Pinto

Zona de Intercambio

Julio Guadalupe

Innovar o ser cambiado

Andy Garcia Peña

Economía aplicada

Juan Mendoza

El Vino de la Semana

José Bracamonte

Carpeta Gerencial

IE Business School

Desafíos para el progreso

Banco Interamericano de Desarrollo

Innovación y Emprendimiento Tecnológico

Franklin Marcelo, CEO de Interfono

Diálogo a fondo

Fondo Monetario Internacional

Predio legal

Martín Mejorada

e-strategia

José Kusunoki Gutiérrez

Vinos, piscos y mucho más

Sommelier Giovanni Bisso

Evidencia para la gestión

Videnza Consultores

Palabra de Gestión

Julio Lira Segura

Impacto ambiental

Lorenzo de la Puente

Inversiones Globales

Carlos Palomino Selem

Moda Inc.

Daniel Trelles

Divina Ejecutiva

Fiorella

Menú Legal

Oscar Sumar

Analizando tus inversiones

Diego Alonso Ruiz

Reformas incompletas

Instituto Peruano de Economía

Empresa&Familia

Pablo Dominguez

Hoy sí atiendo provincias

Félix Villanueva

Smart money

Luis Ramírez

Consumer Psyco

Cristina Quiñones

Gestión de servicios

Otto Regalado Pezúa

Marketing 20/20

Michael Penny

Mercados&Retail

Percy Vigil Vidal

CAFÉ TAIPÁ

Milton Vela

Anuncias, luego existes

Alexander Chiu Werner

Marcas & Mentes

Lizardo Vargas Bianchi

Riesgos Financieros

Gregorio Belaunde

Economía para todos

Carlos Parodi

De regreso a lo básico

Paúl Lira Briceño