El homo economicus, el homo reciprocans y la inclusión social
El homo economicus es un consumidor perfectamente racional que, en un mundo de información perfecta, es capaz de determinar con precisión qué es lo mejor para él y para sus familias. En búsqueda de su propio interés, es capaz de decidir mejor que nadie qué comprar, qué vender, a quién y a qué precio. Este consumidor no requiere tener ningún sentimiento de amor, afecto, deber, honor, gratitud, fidelidad o justicia, a menos, claro, que esto le convenga.
Las "barras bravas" ideológicas y las familias peruanas
La pugna ideológica respecto del rol del Estado en la economía de mercado alcanzó - durante la última discusión sobre la eventual participación de Petroperú en la compra de activos de REPSOL - niveles similares a los de una pelea callejera de "barras bravas".
Al igual que en el caso del fútbol, en el que es es difícil entender cómo la rivalidad en un deporte sinónimo de salud, trabajo en equipo y sana competencia puede engendrar confrontaciones tan violentas, las discusiones sobre la economía de mercado en el Perú pueden - inexplicablemente - alcanzarlas o incluso superarlas en efervescencia y violencia.
Para las "barras bravas" del fútbol, cada partido es una "guerra" y el contrincante es "el enemigo". Solo importa ganar: por "la razón" o por "la fuerza". Para las "barras bravas", cada infracción de su equipo se justifica porque "así es el fútbol". Por el contrario, si las malas prácticas provienen del equipo contrario, se trata de faltas que merecen ser sancionadas con rigor. Para las "barras bravas", más importante que el fútbol son las peleas callejeras y la sangre del contrincante que se derrame en ellas.
Los bancos y las familias peruanas
Hoy, 20% de las familias del Perú pertenecen a lo que se conoce como la "clase media". Una clase media sólida es crucial para determinar el desarrollo de un país porque constituye una fuente de consumo e inversión que sostiene el crecimiento y reduce la pobreza. En países donde más del 40% de la población pertenece a la clase media, la economía tiende a ser más formal, los emprendimientos son más innovadores, la participación ciudadana es más activa, la productividad laboral es alta y los niveles de confianza son también mayores. Como resultado de ello, los costos de transacción son bajos, la economía es más próspera y, sus ciudadanos, más felices.
¿Puede el pragmatismo de los países nórdicos ayudar a la inclusión social en Perú?
La historia económica de los países nórdicos―Dinamarca, Finlandia, Noruega, Suecia, Islandia―es un claro ejemplo de que para alcanzar altos niveles de desarrollo económico y social es mucho más importante el pragmatismo que la ideología.
En los países nórdicos coexisten empresas privadas líderes en sus industrias con un estado grande y eficiente. El sector público intercambia roles, dependiendo del caso, con el sector privado pues no importa quién provea los servicios sino que estos sean accesibles y de calidad para los ciudadanos.
Los políticos, los analistas y los ciudadanos en los países nórdicos no pierden el tiempo-como si lo hacemos en el Perú-discutiendo si el Estado debe ser grande o chico, si debe cumplir algún rol empresarial o no, o si las empresas privadas deben ser reguladas con rigor o tratadas con guantes de seda. En lugar de perderse en estas discusiones, se enfocan el ciudadano, actúan y cumplen con darle a la población seguridad, predictibilidad y oportunidades de acceso a servicios de clase mundial y a mercados de alto poder adquisitivo.
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El seguro oncológico que anunció el Presidente Humala en su discurso a
la nación el pasado 28 de julio no va a funcionar - al menos en el corto plazo
- tal como lo señaló la Ministra de Salud. Cuando lo haga, tal como indicó la
Ministra de Inclusión Social, se orientaría a los afiliados al Seguro Integral
de Salud, es decir, el segmento más vulnerable de la población. Simple
aritmética permite concluir que el presupuesto inicial asignado para el seguro
oncológico (S/.100 millones para el 2012) será insuficiente considerando la
duración promedio de la enfermedad y los casi 45 mil nuevos casos que se
registran anualmente.