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Oscar Sumar

El ‘derecho emprendedor’ y la prohibición de nuevas universidades

El peruano es -o me gusta creer que es- particularmente emprendedor. Lo cierto es que los emprendedores en Perú se cuentan por millares y este gusto por el emprendimiento es positivo. Nos nutrimos de él, nos da energías. Queremos enterarnos de historias de emprendedores y saber que las cosas pueden cambiar; que nuestro ingenio y ganas nos pueden llevar a salir de la pobreza. El ámbito culinario y el textil son dos grandes ejemplos. Gamarra y toda la “movida culinaria” de los últimos años. Tenemos restaurantes para todos los gustos y bolsillos, sumado al reconocimiento internacional. En el ámbito personal, Gaston Acurio y la familia Añaños son dos grades representantes de este movimiento emprendedor. Incluso, en el ámbito académico y comercial, el interés nacional por el emprendimiento se ve reflejado por la creación de programas como Emprende UP, de la Universidad del Pacifico y el foco de los bancos por la financiación de PYMES.

Menos conocido, y menos celebrado, es el ámbito del emprendimiento en las universidades. Quizá porque es más fácil conseguir el plato de comida deseado que el empleo deseado, entendemos que las universidades no están cumplimiento cabalmente su propósito, que les falta calidad necesaria, etc.. Sin embargo, esto no quita que hayan grandes emprendedores peruanos en el ámbito de las universidades, ni que este ámbito no haya mejorado comparativamente a lo que teníamos hace 40 años.

Uno de estos emprendedores -Raúl Diez-Canseco-, recientemente, en 2010, ganó el premio de la “Priyadarshni Foundation” por su labor en la lucha contra la pobreza a través del emprendimiento en temas educativos, tal como es resaltado en este interesante artículo publicado en El Mundo: “Historia de un emprendedor”, por Martín Santiváñez. En éste, se cuenta parte de la historia de cómo fue fundada la Universidad San Ignacio de Loyola: 

“(…). La historia de la universidad que él fundó es un ejemplo de necesidad y valentía. Siendo apenas estudiante, creó una academia para los universitarios peruanos ante la repentina y grave crisis económica que atravesaba su familia.

Ayudado por los jesuitas, logró reunir un puñado de jóvenes en el salón parroquial de una iglesia limeña. Hoy, cuarenta años después, aquella pequeña iniciativa motivada por la coyuntura se ha convertido en la corporación educativa San Ignacio de Loyola, una de las organizaciones más prestigiosas del Perú, que cuenta entre sus logros con un colegio, una Escuela de Gastronomía y una Universidad”.

No tengo ninguna afiliación con esta universidad, pero no puedo dejar de reconocer la labor de quienes la fundaron; así como de otros que han fundado muchas universidades a lo largo de estos años, desde que se “liberalizó” la creación de universidades durante el régimen de Fujimori. Incluso universidades como la PUCP o la UP, con las cuales sí tengo filiación; no siempre fueron lo que son. Mis padres estudiaron en la PUCP. Ellos me cuentan que antes de pasar de Riva Agüero en el Cercado de Lima, al Fundo Pando, en San Miguel, casi no había sitio en las aulas, donde debían compartir carpetas. Claramente, esto contrasta con la moderna infraestructura con la que ahora cuenta la PUCP.

El emprendimiento en educación es importante por los beneficios sociales que se derivan de la educación; beneficios que -además- pueden ser medidos. Tal como destacó Gustavo Yamada en su estudio sobre los retornos de la educación, como tendencia, una persona con educación universitaria gana más que una persona con educación técnica y una con educación técnica más que una que solo cuente con educación escolar. Fuera del ámbito económico, incluso, hay estudios que revelan una relación positiva entre mayor educación y un incremento en la habilidad para conseguir o conservar una pareja. Es perfectamente posible, así, pensar en una persona que estudia, no para ganar más, sino para tener más chances de conseguir pareja. Y pueden haber 500 motivos más para estudiar, como ser el primero en una familia en recibir educación universitaria o satisfacer las ansias por saber más. 

Todo esto, a expensas de los detalles sobre qué universidades dan mayores retornos, tienen mayores tasas de empleabilidad o te dan mayores chances de conseguir una pareja. Detalles que -además- no tenemos; tal como queda claro luego de leer este artículo de un experto en temas educativos, el cual se pregunta si realmente podemos medir los retornos por estudiar determinada carrera en determinada universidad. En términos generales -salvando excepciones-, no existen los datos para decir -a ciencia cierta- que unas universidades son mejores que otras en relación a esos indicadores. Solo sabemos que -en el agregado- es mejor tener más educación que menos educación. Siendo esto así, ¿en qué nos basamos para decir que debería haber menos universidades?

Las personas, no solo en Perú, creemos tener máquinas estadísticas en la cabeza. Todo es obvio y todo se desprende de la sola observación. Vemos un caso y de ahí derivamos una norma general. El conocer el caso de una persona que estudió una profesión y se dedica a otra actividad, o no tiene empleo, nos hace concluir que la educación en Perú es de baja calidad y -más aun- que requiere la intervención del Estado. Existe una gran soberbia y auto-suficiencia a la hora de evaluar políticas públicas. Lo cierto es que, cuando nosotros adivinamos, juzgamos y concluimos, hay otras personas que emprenden. La creación de nuevas universidades no solo es un fenómeno positivo, sino que es uno que evoluciona.

El motivo por el que he enfocado mi primer post en el tema de la educación es porque una norma nefasta ha sido aprobada: se ha prohibido la creación de nuevas universidades por 5 años en Perú. No me voy a detener hoy en los detalles de esta norma, para eso los remito a una muy buena entrevista a Fernando Cantuarias y a un anterior artículo redactado por mi en otro espacio, comentando el proyecto de la -ahora- norma. Mi idea de este primer post es resaltar como el emprendimiento empresarial puede ser ahogado por una medida legislativa. Esto me lleva a las preguntas, ¿es el Derecho peruano compatible con nuestra fuerza emprendedora? ¿Nuestra visión emprendedora se extiende también al análisis de políticas como ésta o somos -mas bien- emprendedores y “pro-intervencionistas” al mismo tiempo? ¿No es esto una contradicción? Creería que en un país lleno de emprendedores también deberíamos privilegiar como sociedad la libertad para emprender, más aun cuando estos emprendimientos pueden ayudarnos a salir de la pobreza y a mejorar como sociedad.

Finalmente, concluyo, redondeando la idea: ¿cuántos esfuerzos emprendedores como el de Diez-Canseco -y otros- nunca se hubieran dado si esta norma hubiera estado vigente 40 años atrás? Por eso, abogamos por un “Derecho Emprendedor”.

COMENTARIOS

  • 1
  • 12.12.2012
  • 06:22:13 hs
Abel yampul

interesante el articulo… en mi opinion deberia haber un termino medio porque esta prohibicion es algo nefasto, tambien el hecho de que no haya nigun tipo de control o regulacion hace que aparezcan universidades que no fomentas o crean conocimiento al contrario solo llena el bolsillo de los propietarios y por lo que veo escribiste este articulo desde la optica de un emprendedor y futurista pero que hacemos si aparecen personas que solo quieren enriquecerse sin importarles que de sus instituciones egresen bueno o malos profesionales…

  • 2
  • 12.12.2012
  • 05:18:08 hs
Eduardo Vásquez

Felicito al autor de este blog, pues tiene, hasta el momento, 20 comentarios sin incluir este nuevo mío y sin incluir tampoco sus gentiles respuestas, lo que demuestra que es un tema de interés e importancia. Todo extremo es pernicioso, y nos aleja de la virtud que por lo general se encuentra en el centro: si dejamos a la total libertad del mercado, a la educación universitaria, ésta degenerará en el vil mercantilismo y producción de profesionales mediocres y de cartón, que seguramente conseguirán “chamba” en sus propias profesiones de alguna manera, porque las leyes, normas y controles o son mínimas o carecen de ejecución práctica por falta de interés y de autoridad , o porque simplemente el “mercado” es poco exigente (¿un padre de familia con escasa educación formal podrá distinguir la calidad educativa de una universidad u otra?, ¿o le será suficiente si está cerca a su casa, es bonita y/o puede pagarla?); por otro lado, la prohibición del ingreso de la iniciativa privada a la educación universitaria, limita evidentemente, la oferta de la misma. Moratoria debería significar ello: darse el tiempo para pensar. No creo que la educación universitaria deba estar en función exclusiva de la “empleabilidad”, pues así las cosas el sentido investigativo y de largo plazo que debería tener la universidad se suplantaría por uno exclusivamente técnico, operativo y de corto plazo, razón por la cual muchas de las universidades prefieren “producir” chefs en lugar de otros profesionales menos “empleables” (lo cual es un mito, pues hasta donde veo, muchos de ellos terminan lavando platos a menos que tengan el dinero suficiente para llevar a cabo sus propios “emprendimientos”). Una universidad “costosa” no necesariamente es la mejor, pero una “barata” generalmente tampoco lo es, a menos que se traten de las hasta ahora honrosas UNI o UNMSM que por ser del estado son gratuitas, y éstas tienen el mayor costo: la del esfuerzo, porque allí, o estudias o estudias. Insisto, una universidad no debería ser vista como cualquier “emprendimiento”, y la “intelectualidad” no constituye una valla, es un reto que con voluntad puede ser alcanzado por cualquier persona.

  • 3
  • 12.12.2012
  • 03:08:30 hs
César Meza

En primer lugar Oscar, felicitaciones por el nuevo blog y por este primer post. Comparto tu punto de vista, la norma me parece también nefasta, atenta con la competitividad que se necesita con tanta urgencia en este sector. No es un secreto que la educación es una de las debilidades que tenemos en general en el Perú, necesitamos personas mejor formadas, mejor capacitadas capaces de transformar las industrias, y que gracias a su formación saquen al país y a sus familias adelante. En ese sentido, más que pensar en la educación como un negocio, es necesario pensar en la educación como una organización social que genera bienestar. Mañana harán lo mismo con las clínicas? Se podría limitar también el derecho a tener una buena salud y a un buen médico?

Qué logrará esa moratoria? Sin duda beneficiar a un grupo de universidades, sobretodo las que se localizan en provincia, donde la competencia es limitada. Qué diferencia con lo ocurrido en Ecuador, en donde este año cerraron 14 universidades luego de un año y medio de evaluación. Más de 30,000 alumnos se quedaron fuera, suena injusto? Me parece más realista una medida de este tipo.
En mi opinión, este sector no puede caer en la autoregulación ni en confiar que el consumidor será lo suficiente racional para detectar lo bueno de lo malo, son pocos los que se atreven a dejar la universidad luego de haber pagado algunos ciclos. Aquí hay que regular la transparencia sobre el nivel de empleabilidad que tienen los egresados, el nivel de los profesores, las calificaciones de los alumnos, el número de investigaciones, etc. También se debe regular un nivel de requisitos obligatorios para ser considerada universidad, y estos ser evaluados constantemente. En fin, hay muchas maneras de lograr que no se repitan errores del pasado, y que la educación superior no sea una estafa diferida.

Un abrazo!

  • 4
  • 12.12.2012
  • 02:23:54 hs
Yamil Abugattas Abusada

Bueno el artículo. Me llevé una grata sorpresa al encontrar entre los comentarios una idea que hace mucho considero clave en este aspecto, lo que menciona Luis Carlos Adiranzén sobre la información al cliente, quizá en la forma de un ránking. Si el estado quiere invertir en educación, ¿qué mejor forma que hacer que la gente depure mediante sus elecciones la oferta disponible?

  • 5
  • 12.12.2012
  • 01:01:39 hs
Juan Camareno

En CADE emprendedores un expositor decia, porque no fundamentamos nuestra sociedad en la CONFIANZA. para que tantas leyes, regulaciones. Ahora con la nube (internet) es posible democratizar el acceso al conocimiento, en mi experiencia docente he probado que el estudiante es el que construye su conocimiento, el docente o catedrático solo es un catalizador del conocimiento. Asi que universidad nacional o particular no hay mas diferencia que el recurso humano. No estoy de acuerdo que se limite la creación de universidades, que se cree universidades autosostenidas en la investigación, que se deje lucrar. saludos.

  • 6
  • 11.12.2012
  • 09:10:28 hs
PABLO JULIO QUISPE GABRIEL

Felicito el comentario vertido,,,una de las cosas mas impòrtantes es la de EMPRENDER,,,,justo estamosen un proyecto de creacion de una Universidad,,,para las grandes mayorias que no tienen acceso a la EDUCACION SUPERIOR…..entonces los que estan en el mercado seran los beneficiados…no es justo en una economia de MERCADO.

  • 7
  • 11.12.2012
  • 11:15:03 hs
EDALH

Felicitaciones por el analisis; agregaria el siguiente comentarrio: las universidades privadas “Z”en que las pensiones son de menor costo permiten que una gran mayoria de jovenes estudien.El Estado debe hacer cumplir la ley de acreditacion de las carreras respectivas y los profesionales de exito podrian dar su experiencia en estas universidades contribuyendo a tener mejores profesionales y ha conocer el Peru emergente.

  • 8
  • 11.12.2012
  • 06:27:03 hs
Luis Carlos Adrianzén

Como siempre el Estado decidiendo prohibir para corregir lo que supuestamente anda mal o, simplemente no tan bien, según su particular parecer. En mi opinión, si al Estado le preocupa que los estudiantes niversitarios no consigan el empleo que esperaban, debería procurar corregir la falla de mercado existente (si la hay). En este caso pienso que hay un problema de asimetría informativa. Y es que me da la impresión de que gran cantidad de estudiantes universitarios peruanos no manejan suficiente información sobre las posibilidades laborales y salariales reales que tendrán al egresar, considerando lo que deciden estudiar y dónde deciden hacerlo. Para corregir esto sin limitar el emprendimiento ni la libertad de elegir de todos nosotros, bastaría con corregir los efectos de la asimetría informativa publicando rankings e información estadística de las posibilidades laborales y salariales reales que tendrán al egresar los estudiantes universitarios, dependiendo de la carrera y la universidad a la que deciden ir. El mercado irá descartando las opciones menos valoradas y aumentando la oferta de las más valoradas. Más competencia, mejor servicio y menores precios. ¡Se saluda el nuevo blog!

  • 9
  • 11.12.2012
  • 06:25:49 hs
Eduardo Vásquez

Importante y destacable publicación, por lo novedoso de su tema con respecto al emprendimiento: el del tipo universitario. Desconozco los argumentos de la norma por lo que, en este momento, no podría emitir un juicio objetivo, pero sí intuitivo. Es claro que, gracias a la aplaudida “liberación del mercado”, la enseñanza universitaria como actividad económica, permitió el acceso a mayor cantidad de personas que ansiaban una educación superior; sin embargo la evaluación de la conveniencia de tal alcance, debería ser sobre todo cualitativa antes de cuantitativa, es decir, no deberíamos cantar el logro de tal crecimiento en función de la cantidad o capacidad de alumnos en las aulas universitarias sino por el contrario, en la calidad de (sus pocos, y claro, mejor si muchos) alumnos egresados. Tengo 46 años, y recuerdo con nostalgia momentos aquellos cuando celebrábamos con frenesí y regocijo el HECHO de haber ingresado a la universidad (con corte de pelo y fiesta familiar incluidos), tan poco fácil lograrlo “a la primera” y luego la “rareza” reservada a los “chancones” de terminar la carrera a los cinco años, sino a los 6, 7 u 8…no por burros (en mi caso, al estudiar en la UNMSM me tardó 8 por culpa de la barbaridad terrorista que nos hizo estudiar sobre carpetas destrozadas amarradas con alambre), sino porque todas las clases eran “presenciales” (antes esta palabra era insustituible pues no se concebía ni menos imaginaba que algún día nos pudiésemos educar “on line”) y de gran exigencia de debate y de lectura de libros (los de verdad, no los electrónicos), muchas prácticas y exámenes parciales. Hoy no, si a los nuevos “cachimbos” (¿aún se les llama así?) se les corta el pelo es por pura huachafería pues ingresar a la universidad es más fácil que ingresar a Wong a comprar el pan; la verdad es que desde que los emprendedores de la educación universitaria ampliaron la capacidad de enseñanza, dejó de existir la preparación y competencia para ingresar a la nueva etapa de la educación superior y ésta se convirtió en una extensión de su negocio a través de la creación de las “Pres” o de las evaluaciones de “aptitud” tanto así que por concordancia con la realidad o por un poco de vergüenza, el examen de admisión pasó a llamarse “examen de aptitud” y cuyo proceso se inicia ahora incluso desde el cuarto grado de secundaria, es decir, ahora ingresas “de frente”, salvo todavía honrosos ejemplos que más por principios, se mantiene por cuestión de economía, me refiero a las universidades nacionales. Hace dos años mi hijo terminó sus estudios universitarios, felizmente entre el décimo superior…sólo espero que si a él, y a sus otros congéneres profesionales, les encarguen en el futuro defender al Perú en contiendas que requieran de preparación, intelectualidad y probidad, lo hagan de la forma como lo están haciendo en este momento los licenciados nacionales y extranjeros en la corte de la Haya. Aunque depende de cada uno, la Universidad debería ser como los padres: fuente principal de cualidades, conocimientos y valores que guíen el destino de sus hijos, y no unos simples dadores de cartones a nombre de la nación a cambio de pagos frecuentes y periódicos…no todo emprendimiento deber ser aplaudido, y sobre todo tratado con pinzas en el delicado caso de la educación universitaria; si en un restaurante te dan un plato descompuesto, a lo sumo una noche de fiebre y una gran diarrea, en el caso de una universidad, la vergüenza y el enorme perjuicio personal y nacional.

  • 10
  • 11.12.2012
  • 06:12:39 hs
Daniel Ochoa

Partir desde el punto que actualmente crear universidades es una idea “emprendedora” es una falacia. Es bien sabido que si la dificultad de un exámen de admisión no es alto, es para acaparar y exaltar expectativas de muchos jóvenes y padres incautos.
Antes debemos estar seguros de cuantas universidades fueron creadas en los últimos 10 años.
Cuántas universidades existentes crearon facultades y carreras nuevas. Cuántos alumnos ingresaron y cuántos de ellos lograron titularse. Además, que porcentaje de los “titulados” tienen un buen trabajo y cuál es su competitividad en el mercado.
Hoy abundan desde ingenieros hasta cocineros. Una empresa de prestigio prefiere un arquitecto de la “UPC”, de la “UNI” o de “Alas Peruanas”. Un economista de la “Pacífico” o de “Cesar Vallejo”. Un médico de la “Cayetano”, “San Marcos” o de “San Juan Bautista”…
Sin herir susceptibilidades… es sólo para pensar.
Sls.

  • 11
  • 11.12.2012
  • 05:16:48 hs
Kenny Silva

Interesante exposición desde el punto de vista emprendedor. Yo he estudiado ingeniería de Sistemas en la UNI. Es una universidad con prestigio, y algo que he aprendido ahí es que un análisis desde un solo aspecto de la sociedad hace creer que una buena idea lo es. Los emprendedores son importantes. Las universidades son importantes. Tener buenas universidades es lo más importante aún. Las universidades deberían ser el motor de desarrollo social de un país. Es ahí donde los emprendedores podrían nacer, o ir a buscar ideas que puedan aplicar para satisfacer una necesidad en la sociedad. Enfocarnos en asegurar la calidad de las universidades es fundamental para la sociedad. El análisis debe ser desde la sociedad. No solo desde la de un emprendedor,.
Saludos.,

  • 12
  • 11.12.2012
  • 05:10:22 hs
Miguel

Totalmente de acuerdo. Existen muchos casos en los que nuestras propias normas proteccionistas terminan afectando la creación de nuevos negocios y, a la larga, continúan replicando la tan criticada estructura de mercado que sirvió de excusa para la regulación. Así, por ejemplo, poner normas más rígidas para la prestación de determinado servicio alegando abusos de empresas y monopolios a menudo lo que produce es mayores barreras de acceso al mercado y reglas que solo pueden cumplir las empresas más grandes acusadas de “monopolio”. Esto se explica porque las normas no tienen una perspectiva de mediano alcance y solo se hacen con fines políticos para que la gente vea que su congresista “hace algo”.

  • 13
  • 11.12.2012
  • 05:02:18 hs
Christian Ramírez

Muy buen artículo, además que los links proporcionados son muy útiles para informarse más sobre el tema.

  • 14
  • 13.12.2012
  • 07:20:35 hs
Mauricio Guillén

Excelente post! Deberían haber más Diez Canseco

  • 15
  • 11.12.2012
  • 09:50:47 hs
Miguel Velásquez Doig

En mi opiníón el gran problema que se tiene con las nuevas universidades privadas es que por un lado no cuentan con la infraestructura ni la calidad educativa requerida y por otro lado su oferta se enfoca en las carreras que se encuentran saturadas. Es momento de ver que tipo de profesionales (universitarios y técnicos) va requerir el país para sostener un crecimiento de 6% anual, para ello es importante establecer normativas y políticas que permita cerrar carreras saturadas y por otro lado fomentar la enseñanza de carreras especialmente tecnológicas y de investigación, en la cual estamos en los últimos lugares a nivel latinoamérica. Es bueno los emprendimientos, pero sería bueno impulsar también al sector público, ya que la educación no debería ser sólo para los que tienen plata sino un derecho para todos los que tengan la disposición y asuman el reto de superarse.

  • 16
  • 18.12.2012
  • 09:13:59 hs
Oscar

Muy buen aporte, seria bueno comentar tambien del lado de los Institutos que tambien hay bastantes y no sabemos cuanto contribuyen con los emprendedores.

  • 17
  • 11.12.2012
  • 09:48:16 hs
jaime morales

En la actualidad es muy comun encontrar profesionales haciendo taxi, cosa impensable es pasadas decadas, soy dentista, tengo colegas que por un sueldo minimo trabajan ocho horas.
la cuestion no es la libertad del emprendedor, cosa que yo respaldo, sino el cuidar de que los servicios basicos a la poblacion sean de calidad. beneficia acaso que estos emprendedores universitarios esten sacando profesionales en carretillas, ahora se estudia abogacia por correspondencia, y asi otras carreras, cuantos abogados tenemos ejerciendo y cuantos no lo hacen pero tienen el titulo para colgarlo en la sala de su casa y asi demostrar que les llenaron los bolsillos a estos emprendedores universitarios. la ley dice que una maestria debe hacerse en cuatro semestres, los emprendedores universitarios ahora te dan clases un fin de semana al mes durante cuatro semestres y dicen que ya cumplieron con los requisitos y te entregan el titulo de master y doctor a nombre de la nacion, que diferencia con las maestrias de la privada de piura y de la cayetano, en donde estudias a tiempo completo toda la semana de lunes a viernes y de 8 a 4 los dos años y no un fin de semana al mes. Donde crees que pondre a mis hijos a estudiar, en la facil o en la dificil, por que si eres inteligente y me precio de tener dos dedos de frente yo los pondria en la dificil por que sino mejor les compro un taxi.
las especialidades son otro tema parecido, tus falsos emprendedores estan ofertando en mi profesion, especialidades de fin de semana al mes (santo toribio de mogrovejo), te imaginas un especialista en ortodoncia, odontopediatria, cirugia, endodoncia, etc. que ha estudiado un fin de semana al mes, comparado con una especialidad en san marcos o en la cayetano en donde las especialidades se sudan todos los dias. chau

  • 18
  • 11.12.2012
  • 06:40:34 hs
Gabriel González

Interesante artículo, Oscar. Creo que es acertado identificar y rescatar un nucleo de emprendedores que no se ha resaltado últimamente. Coincido plenamente con tus apreciaciones sobre la importancia de la eduación en el desarrollo de nuestra sociedad. Sin embargo creo que hay un aspecto muy importante y es que las universidades, si bien son resultado de un emprendimiento empresarial, emiten títulos ¨A nombre de la Nación”, y por lo tanto el Estado está avalando la idoneidad mínima de los profesionales que egresan, profesionales que con dicho aval, manejan los intereses de los ciudadanos como usuarios de los mismos. Por lo tanto es mucho más delicado “liberalizar” la creación de universidades, so pretexto de no detener a los emprendedores de la educación. No obsante ello, creo que la solución no es prohibir la creación de universidades sino establecer mecanismos adecuados para que no se autorice la creación de cualquier imitación de universidad. Saludos,

  • 19
  • 11.12.2012
  • 07:59:48 hs
Carlos Monteza

Excelente artículo Oscar. Y qué alegría ver este nuevo blog en asuntos tan interesantes.
Yo creo que el papel de la universidad en el desarrollo del país es fundamental y creo que en eso nos estamos quedando un poco en términos generales. En el Perú hay pocas universidades en las que se hace investigación seriamente (Y felicito a la UP y a ti por hacerlo) y por eso me dio un poco rabia ver como los investigadores de la Agraria dieron la lucha contra la moratoria de los transgénicos y nadie los esuchó. Por eso también me preocupan medidas como ésta porque, aun cuando pueden ser el reflejo de que hay interés en mejorar los problemas de la calidad educativa, claramente apuntan para el lado equivocado y dañan al país y a los motores de la economía en lugar de ayudar.
Comparto con Luis Carlos la idea de que algo se puede hacer por el lado de la asimetría informativa y creo que las alternativas para medir la calidad de la educación que das en otro de tus artículos también es muy buena. Yo creo que se podrían juntar ambas y desarrollar medios de difundir en el mercado indicadores de calidad de las universidades (que ya existen y que se pueden medir aun sin tener implementados sistemas de acreditación). Eso podría ayudar a los estudiantes y al mercado laboral a elegir correctamente y la calidad mejoraría naturalmente en la dinámica del mercado.
Por cierto, el comentario acerca de la codicia… increíble. Perdón, pero tenía que decirlo.
Éxitos.

  • 20
  • 11.12.2012
  • 07:38:14 hs
Giuseppe

Esa norma es una de las tantas a las que nos tiene acostubrando el congreso pues, como bien señala Oscar, en vez de enfocarse en el tema de la acreditación o certificación de las universidades, de manera que estas cumplan con un standar adecuado, salen con lo más fácil, una moratoria. Es más, no he leído el proyecto de Ley y, por lo tanto, el análisis costo beneficio que debe respaldar toda norma, sin embargo, les aseguro que en dicho análisis se concluye que la norma “no genera ningún costo”.

  • 21
  • 11.12.2012
  • 07:52:06 hs
Piero

Importante tema el de tu post, personalmente considero que prohibir la creación de universidades por un quinquenio no soluciona nada. Al no haber posibilidades de entrada de nuevas universidades de calidad que compitan con las ya exisitentes en el mercado genera un estancamiento en perjuicio del potencial universitario, la oferta se`´a la misma pero la demanda aumentara considerablemente. El gobierno peruano debe de actuar a la altura de las circunstancias y con mucha sabiduría sobre temas de vital importancia de la nación como es la educación peruana.

  • 22
  • 11.12.2012
  • 06:56:16 hs
Daniel Osorio

Hola Oscar, muy de acuerdo con tu artículo. Lo peor de esta norma es que no está acompañada de una política por parte del Estado para mejorar la educación superior pública. Entonces, ¿ cuál es la finalidad de la norma? Se entendería si el intervencionismo hubiera considerado la calidad de las universidades tanto públicas como privadas bajo estándares internacionales; pero queda claro que no es así.
Saludos.

  • 23
  • 11.12.2012
  • 07:14:08 hs
manuel Correa

El problema de fondo no es si existe una o mil universidades , el problema es la calidad de la educacion que brindan ahi ….ademas un mal profesional puede salir de una excelente universidad como de una muy mala y en este pais hay muchos casos de esos. El estado pudo reglamentar la creacion de universidades y tratar de poner requisitos de calidad en la educacion sin prohibir la creacion de nuevas universidades . Lei en los post anteriores algo que realmente es cierto es el mercado laboral el que decidira quienes son realmente eficientes y competitivos a la hora de contratar a alguien asi que salir de una universidad de baja calidad no asegura absolutamente nada. En el caso de los empredimientos en el Perù si bien somos un pais de emprendedores y como mencionaron antes hay miles de casos , ultimamente se han creado universidades de muy buena calidad como es el caso de la Universidad de Ciencias e ingenieria que me parece algo muy bueno en el pais y me parece un emprendimiento desde el lado educativo excelente por la vision que tienen como universidad . Yo no estoy de acuerdo con muchas universidades que en ves de invertir en mejorar su calidad y sobre todo en invertir en Investigacion e innovacion andes invirtiendo en clubes de futbol eso para mi no es emprendimiento destinar fondos de la universidad en un club de futbol no es una funcion de una universidad .

  • 24
  • 11.12.2012
  • 06:41:25 hs
arnaldo marquez gallego

como es posible q se vean a las universidades como un negocio; ps si es asi deben estar afectos a todos los impuestos que cualquier otra empresa. hasta donde puede llegar tanta codicia.

  • 25
  • 19.12.2012
  • 12:20:18 hs
RAul Ulfe

Gracias por tu comentario, en vez de prohibir la creación de nuevas universidades, el Estado debería hacer es volver más competitivas a las casas de estudios nacionales, cualquier persona que desee superarse por medio de la educación, optaría por acudir a una casa de estudios superiores que sea buena y sí esta no le va costar, es obvio que optará por una nacional, es fácil decir no más universidades, ¿no es mejor acaso competir?, ¿Cuánto dinero del Canon, se ha gastado en mejorar las universidades del estado?, ¿Qué monto de del dinero invertido se utilizó en infraestructura?, ¿A cuánto asciende el dinero invertido en investigación?, ¿Se invierte en laboratorios de física y química?, el boom de la cocina Peruana está ligado a la biodiversidad ¿Cuánto se invirtió en investigación ambiental?, el crecimiento económico del país está ligado a la disposición de energía para producir ¿Cuánto dinero se invierte en investigación aplicativa para el uso de energías renovables?, cada región de nuestro país tiene una problemática particular que se resolverá a partir del concurso de profesionales locales que conozcan bien su departamento, ¿Las universidades se enfocan en asumir esa realidad y solucionarla?.
Saludos

  • 26
  • 14.12.2012
  • 03:09:05 hs
antonio lino

solo beneficia a las universidades particulares ya creadas y la anarquia en las profesiones donde hay medicos haciendo huelga como trabajadores de construccion civil y abogados ambulantes que merodean Palacio de Justicia.Muchas universidades solo expiden titulos anombre de la nación basadas en el lucro.Ningún pais desarrollado ha hecho ello.

  • 27
  • 15.12.2012
  • 07:30:43 hs
rene saux

Estimado Oscar
interesante articulo, aun cuando yo si comparto la moratoria. toda vez que, aun cuando estoy en desacuerdo con cualquier norma que prevenga el emprendimiento y la competencia, no es menos cierto que la educacion superior en Peru es un desmadre. por cada ejemplo positivo (san ignacio, upc y ahora ultimo antonio ruiz de montoya, utec, etc) hay muchas mas (tanto en numero de universidades como en numero de alumnos) que son solo fabricas de titulos y sus creaciones obedecen a calculos politicos. esta norma deberia ir acompañada de la obligatoriedad de la acreditacion internacional y rankings independientes, asi como una reorganizacion de ANR quienes tienen por mandato realizar dicha labor y pasan los años y nada…. tal como lo ha señalado el Guru peruano en estos temas Yamada. de lo contrario, habremos desperdiciado estos 5 años. exitos con el blog.

  • 28
  • 17.12.2012
  • 06:52:08 hs
Karen Campos R

Excelente artículo Oscar, pero considero que el mercado educativo funcional al igual que todos los mercados, si prohibimos el ingreso de nuevas ofertas educativas simplemente los que se encuentran dentro del mercado poco o nada harán por mejor su calidad educativa, en tanto la competencia se ve restringida, permaneciendo la eficiencia y la calidad tal y como se encuentra ahora. Considero que una política que tenga como finalidad medir y/o exigir a las universidad una calidad y un nivel de acreditación internacional sería más eficiente y más beneficioso no solo para los que deben prestar el servicio, sino para los que consumen dicho servicio y no hablo solo de los alumnos sino de los emplean a dichos profesionales, a mayor calidad educativa, mejores profesionales y mejores servicios tecnológicos y empresariales.

  • 29
  • 17.12.2012
  • 06:59:06 hs
Elena Rodríguez

Me parece muy apropiado este artículo, aún cuando este tema genera mucha controversia. He vivido y vivo muy de cerca este asunto y a pesar de que efectivamente la calidad de la educación universitaria no es la deseable y toda la sociedad en su conjunto debemos exigir elevar el nivel de la misma, no es prohibiendo o suspendiendo por cinco años la puesta en marcha de nuevos emprendimientos que se va a lograr tal objetivo, porque al eliminarse la posibilidad de tener nuevos competidores en el mercado no va a ver la exigencia y el incentivo para que las universidades ya existentes innoven y mejoren sus servicios. No hay mayor competencia, no hay competitividad. Sí creo que se puede elevar el nivel de la calidad de la educación universitaria en su conjunto gestionando adecuadamente los filtros que permiten que esos emprendimientos lleguen a implementarse cumpliendo previamente con los estándares y parámetros exigidos, y esa es actualmente la tarea del CONAFU y el CONEAU, instituciones que lamentablemente no están cumpliendo con la finalidad para la que fueron creadas.

  • 30
  • 18.12.2012
  • 12:31:31 hs
Omar Galvez

Estoy de acuerdo que el emprendimiento es generador de riqueza y bienestar; en ese sentido las limitaciones legales a este, en actividades licitas, perjudican finalmente a la sociedad en su conjunto.
El tema de la educacion es un tanto diferente al de cualquier emprendimiento, un inversionista ingresa a un negocio con la finalidad de obtener una ganacia, lo que es perfectamente logico. En el negocio educativo, el inversionista para lograr su objetivo debe tener el mayor numero de alumnos posible que su infraestructura pueda atender, con el perfil de consumidor que desea y mantener costos bajos. Se puede conseguir ser atractivo con arduo trabajo y una buena estrategia de marketing, por ejemplo con atractivas modalidades de admision, invitando conferencistas de renombre, haciendo convenios con empresas para practicas de sus egresados, convenios con instituciones en el extranjero, ofreciendo dobles grados internacionales, como se puede ver las estrategias no tienen necesariamente que ver con una mejor calidad educativa que permita generar profesionales que contribuyan al desarrollo del pais.
Todo empresario ofrece lo que el mercado pide, caso contrario va a la quiebra, y nuestra sociedad valora que los jovenes tengan carrera universitaria, muchas empresas piden que sus trabajadores tengan carreras universitarias y maestrias (mas alla que para muchos puestos estas en el fondo no sean necesarias); hay una fuerte demanda por tener el grado, no por generar conocimiento e investigacion que debe ser el principal rol de una Universidad; esto no es culpa del emprendedor, el solo aprovecha la coyuntura para ganar dinero.
La educacion es un sector en el que el rol del estado es fundamental, su rol es proporcionar los recursos a fin que se formen ciudadanos que sean capaces de elevar la productividad del pais, para esto hay que dar dar una buena educacion primaria y secundaria, contar con excelentes institutos de formacion tecnica y mantener universidades focalizadas en investigacion, no en otorgar grados. Esta es una tarea que un inversionista no va a realizar ya que no tiene un retorno inmediato en la inversion y es de alto riesgo, debido a la ideosincrasia que tenemos de privilegiar mucho la educacion en materias que no contribuyen a elevar nuestra productividad.
Para desarrollarse un pais, se necesita formar muchos ingenieros, cientificos, medicos y tecnicos, lamentablemente no lo vamos a poder hacer formando exceso de administradores, ingenieros industriales (que ahora es administracion con mas base cuantitativa) o abogados sin desmerecer los importantes servicios que prestan. Necesitamos que la educacion primaria y secundaria sea con mayor orientacion tecnica y pensamiento critico, con menor carga en cursos llamados de cultura general, necesitamos mas instituciones tipo Tecsup o Senati, no es tarea facil dede luego, las empresas en su momento iran tomando egresados de secundaria solamente (como es practica en muchos paises desarrollados) para labores para las que hoy piden un egresado universitario.
En conclusion es muy dificil que el emprendedor mejore la calidad educativa de un pais, ese no es su rol.

  • 31
  • 18.12.2012
  • 11:10:14 hs
Moisés Alejandro

Aquellos emprendedores que quieran invertir enla educación universitaria, pueden hacerlo a través de las universidades ya creadas. Reflotandolas, mejorandolas, etc.

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