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Oscar Sumar

Las diferencias en sueldos entre hombres y mujeres

  •  

Si
alguien quiere informarse del tema, no le será difícil encontrar que existe mucha
evidencia acerca de una diferencia notable entre los ingresos de los hombres y
las mujeres a rededor del mundo (aquí,
aquí
y aquí);
sus posibilidades de acceso a empleos (aquí)
y su presencia en cargos de dirección o políticos (aquí).
En general, Perú no se encuentra muy bien ubicado (puesto 80) en el ranking de
brecha de género (aquí).
En este breve comentario, no me interesa extenderme en detallar los hallazgos
existentes, sino en discutir las causas y posibles soluciones.

Mad Men.jpg 

[Imagen tomada de Mad Men]

Entre las posibles causas de la
diferencia entre los ingresos, se ha destacado:

  • Que las mujeres necesitan más tiempo libre para cuidar a sus hijos
    y a veces toman descansos más largos por maternidad.
  • Que eligen carreras que tienen unos horarios menos exigentes o con
    una necesidad de instrucción (capital humano) menor, sea formal o de
    aprendizaje en la práctica. Las dos primeras, aunque puedan ser ciertas, no
    llegan a explicar el total de la diferencia de sueldos, sino una mínima parte (aquí).
     
  • Que las mujeres tienen -intrínsecamente- menos habilidades para
    determinadas materias que son -al mismo tiempo- las más remuneradas. En efecto,
    las mujeres serian menos hábiles en matemáticas, lo que las descartaría de
    profesiones como las ingenierías. Esto ha sido discutido extensamente. Los
    científicos y sicólogos encargados de los estudios han llegado casi
    unánimemente a la conclusión de que no hay una diferencia biológica en la
    capacidad para aprender matemáticas, ya que se basa en cualidades innatas
    básicas de los seres humanos. Sin embargo, sí existen algunas diferencias de
    detalle que podrían explicar cómo, a una edad más avanzada, pueden existir
    algunas particularidades que lleven a que los hombres puedan ser mejores en
    matemáticas (en detalle, aquí).
  • Que las mujeres son menos agresivas al negociar sus sueldos o
    aumentos.
  • Que las mujeres tienen menor acceso a la educación (incluso
    inicial o primaria) que los hombres y mayores tasas de deserción escolar.

Dado que estos puntos no llegan a
explicar cabalmente el fenómeno, se concluye que la discriminación tiene un rol
preponderante en este trato diferenciado que reciben hombres y mujeres. Muchas
veces los hombres menosprecian el trabajo de las mujeres por el solo hecho de
ser mujeres. Sin embargo, es difícil medir el impacto de la discriminación en
el empleo. Entre otras causas, una discriminación inicial pequeña en el sueldo
puede llevar a una diferencia explicable en otros factores en el futuro. Tal como
se explica aquí,
si una mujer recibe un pago de entrada menor al de un hombre, entonces puede
verse predispuesta a reducir la cantidad de trabajo que realiza o a
capacitarse. Eso, a su vez, llevará a una diferencia de sueldo mayor en el
futuro. Esa diferencia de sueldo, sin embargo, difícilmente se va a atar a la
diferencia de sueldo inicial o la discriminación, sino a la menor cantidad de
horas dedicadas al trabajo o la instrucción.

¿Qué hacer para reducir la brecha? Una
serie de alternativas se han propuesto. Las alternativas pueden ser puestas en,
por lo menos, tres grupos:

(i)           
Las que buscan eliminar o
contrarrestar las causas no discriminatorias: por ejemplo, obligando a las
empresas a dar un trato preferencial a las madres que acaban de tener hijos o
facilidades para la lactancia. Algunos países incluso han cambiado el enfoque y
ahora le dan permisos post-natales a los padres.

(ii)         
Las que buscan eliminar la
discriminación en el empleo. Habitualmente hay un mandato general de no
discriminación por razón del sexo. Además, se podría incentivar la
transparencia en los sueldos en las empresas, para una mejor fiscalización.

(iii)        
Las cuotas que buscan
equiparar las condiciones iniciales entre hombres y mujeres. Ya que las mujeres
han sido históricamente víctimas de discriminación, entonces es justo que se
les den ventajas ahora sobre los hombres. Es algo similar a las cuotas
raciales. En Perú, actualmente existen cuotas a favor de las mujeres en el
Congreso.

Todas estas alternativas tienen
problemas, sin embargo. El grupo de las primeras, eleva los costos de contratar
mujeres, posiblemente reduciendo el numero de mujeres contratadas. El segundo
grupo, es muy complicado de fiscalizar. Es difícil detectar y probar
fehacientemente un caso de discriminación de este tipo. El tercer grupo, si
bien supone una ventaja inmediata para las mujeres, también podría contribuir a
perpetuar una imagen de inferioridad de las mujeres en relación a los hombres.

Dado que a veces se quejan de que no
concluyo, diré -solo preliminarmente- que creo menos en la regulación y más en
el avance espontáneo de la sociedad. Las mujeres (y los hombres) están
cambiando sus preferencias. Desde detalles como no querer que les paguen la
cuenta o les abran la puerta, hasta cambios mayores como darle prioridad a su
educación o trabajo sobre la crianza de hijos o el matrimonio. Este “movimiento
no político”, creo que es mucho más eficaz para reducir la brecha, que hacerlo
a través de normas.
 

@osumar

COMENTARIOS

  • 1
  • 01.02.2014
  • 12:26:03 hs
Sofia

Oscar, muy bueno tema el que mencionas, sobre todo porque haces referencia a varios estudios y eso complemente bien tus comentarios, comparto la idea que la igualdad de oportunidades debe ser parte de la evolución social, sin embargo una regulación “acertada” podría ser positiva para incentivar este avance, en Europa ha habido resultados bastante alentadores que pueden servir de referencia siempre y cuando este modelo sea adaptado a las condiciones actuales de nuestro País.
Saludos

  • 2
  • 31.01.2014
  • 08:41:51 hs
José Asti

Estimado Oscar:

Te felicito por tu constante trabajo académico. Es un gusto siempre poder leer tus posts. Esta vez tengo que discrepar contigo sobre un tema puntual, debido a que dentro de los tres grupos que mencionas como las alternativas propuestas para acortar esta brecha, solo consideras en el tercer grupo a la llamada Discriminación Positiva, que se manifiesta a través de estas cuotas de género que buscan darle una ventaja a la mujer por su histórica marginación en el mercado laboral (y mercado político); sin embargo, esta medida está englobada dentro de una generalidad, que son las Acciones Positivas. Éstas últimas son acciones destinadas a darle a un grupo marginado una ventaja, pero no necesariamente sobre el resultado (cuotas), sino también pueden ser sobre condiciones de acceso a derechos, es decir, del punto de partida. Coincido contigo en que debe ser el avance espontáneo en que prime para acortar la brecha y que el tema va por ese lado, sin embargo, existe data en países europeos donde estas acciones positivas han traído resultados interesantes a la inclusión de mujer en el mercado laboral, tratándose el tema de la desigualdad, sin ir contra lo más fundamental, la libertad. Es decir, la generación de oportunidades para todos los agentes (hombres y mujeres) ha sido tratado con temas de acceso a información, y ello ha podido generar que la libre competencia de los agentes en el mercado, a través de sus ventajas competitivas y eficiencia para determinadas tareas, sea lo que permita acortar esta brecha.

Saludos.

  • 3
  • 31.01.2014
  • 08:17:58 hs
Ricardo

Totalmente de acuerdo. Fue gracias al avance espontáneo de la sociedad que se abolió la esclavitud, por ejemplo.
Saludos,
R

  • 4
  • 31.01.2014
  • 10:35:22 hs
Zaida

Creo que el movimiento social únicamente no va a cambiar las cosas. Esto debe ir acompañado de voluntad política. Y si, estoy de acuerdo con los de los cuotas, al menos en un inicio. Pueden chequear el último informe de Proexpansión que analiza a profundidad las trabas que las mujeres deben pasar en el mundo laboral http://proexpansion.com/es/articles/210-la-necesidad-de-empoderar-a-las-mujeres

http://proexpansion.com/es/informes/22-el-empoderamiento-de-la-mujer-inteligente-y-correcto

Saludos!

  • 5
  • 01.02.2014
  • 06:21:55 hs
Cristina Zavaleta

Creo que hay mucho por avanzar, pero se ha logrado mucho desde poco más de medio centenario. Así que lo importante aquí es en cuanto la sociedad en general nos sigue viendo a las mujeres en acción, en crecimiento constante; con el tiempo fortalecerá la igualdad.

  • 6
  • 01.02.2014
  • 04:25:36 hs
Diana Anaya

Creo que es interesante reflexionar en algunos temas:
- Un hombre en el Diario Gestión opina que está a favor del movimiento espontáneo en vez de normas que favorecen la inclusión.
- Otro hombre compara la equidad de género en el Perú con la esclavitud… Vale aclarar que la abolición de la esclavitud estuvo acompañado de normas legales.
- Otro hombre coincide contigo sin embargo acepta que países europeos y agregare que también EEUU ha aplicado la llamada “discriminación positiva” con resultados “interesantes”.

Como mujer profesional solo me queda decir que es lamentable la situación de inequidad y violencia (término muy asociado a esclavitud) que existe en el Perú. Es aún más lamentable que la solución planteada por 3 caballeros profesionales sea el movimiento espontáneo.

Saludos,
Diana

  • 7
  • 01.02.2014
  • 02:43:06 hs
Richard O'Diana Rocca

Estimado Dr.,
¿No es un poco peligroso decir que confía más en el “avance espontáneo de la sociedad” que en la regulación? A nadie le gusta un Estado elefante que nos aplaste, pero creo que tampoco podemos creer en las hadas y asumir que la gente es buena y cambiará de buenas a primeras. Y si es así, pues los cambios podrían ser factibles en sociedades educadas como las nórdicas o las asiáticas, y no la sociedad CombatianaEstoesguerriana peruana. Si tenemos que confiar en la gente, desplazando el Estado, entonces ¿las mujeres se tienen que tragar 50 años más de discriminación?

Richard

  • 8
  • 03.02.2014
  • 05:04:23 hs
Walter Mendoza

Felicitaciones por tratar un tema de tanta importancia para la igualdad de oportunidades, lo mismo que a los alturados comentarios que me precedieron. Concuerdo con la buena parte de lo que se sostiene el autor, aunque solo hasta el último párrafo.
Me parece que esperar (aunque sea solo “preliminarmente”) que el “avance espontáneo de la sociedad” lleve a superar esta situación equivale a ignorar que la desigualdad salarial no es un derivado “espontáneo”, sino fruto de las correlaciones de fuerzas e intereses económicos, culturales, legales y políticos que sostienen esa situación. Igualmente, que la deliberada opción por la “no política” resulta siendo la más política de todas las opciones, puesto que elude confrontar dichos intereses entre quienes están a favor y en contra de este status quo.
Por ello, me parece que decir que “hombres y mujeres están cambiando sus preferencias” supone que solo sería una cuestión de gustos e intereses individuales (¿que surgen espontáneamente?), cuando en realidad se debe también a las condiciones de vida concretas, y de los intereses que se generan, a favor y en contra, para lograr una mayor igualdad salarial entre hombres y mujeres.
Como lo demuestran los múltiples cambios alcanzados a favor de una mayor igualdad social (p.e. acceso al voto, suprimir la esclavitud, derecho a la educación, etc.), la igualdad salarial dependerá de cómo se alinean los intereses en juego. Creo que no estamos ante un asunto de cortesía, buenas maneras o modales, con los que podemos o no estar de acuerdo, sino de un asunto más importante. Se trata de justicia y derechos.
Saludos.
Walter

  • 9
  • 05.02.2014
  • 09:26:35 hs
Marco Antonio

Así es Oscar, muchos creen que las leyes solucionan todos los problemas. Por ejemplo, la repartición de cupos por géneros en las listas de postulantes al Congreso. Si uno analiza el trabajo de las congresistas, resulta tan pobre como el de sus pares hombres. Lo peor es que por ser mujeres tienen asegurado el puesto.
Trabajé en el BCRP y la SBS. Simplemente no vi discriminación de género. Es más, hubo un tiempo en que buena parte de funcionarios en el Instituto Emisor eran mujeres. Ejemplo a seguir.

Para evitar la discriminación de la mujer lo mejor será permitirle el acceso a iguales oportunidades de educación que los hombres. Empezando por cambiar este “chip” en las familias peruanas.

  • 10
  • 04.02.2014
  • 02:57:27 hs
Liliana

Buen artículo.
Soy mujer, soy gerente y estoy totalmente en contra de la discriminación (positiva o negativa). No tengo datos estadísticos, sólo experiencia propia…y de amigas que han alcanzado muy buenas posiciones.

A similares perfiles y condiciones deben corresponderle similares remuneraciones. Hay que reconocer que muchas veces es oneroso contratar mujeres, desde el tema de la maternidad (¿no se han tirado los pelos cuando en medio de un proyecto una de sus colaboradoras clave sale embarazada?) hasta los permisos por enfermedades (de cada hijo)…..A mí me pasó (fui yo) y tuve que entender que por más que la empresa me apoyó, necesitaban a alguien par cubrir el “hueco” pues implicaban viajes constantes que yo no podía asumir (el proyecto no se puede dilatar y no es justo que los demás se recarguen). Eso significó un retraso en mi carrera pero no se detuvo…

También tuve que dejar trabajos por las horas de dedicación que implicaban y que YO no estaba dispuesta a asumir para poder si quiera ver a mis hijos y participar de su crianza junto a mi esposo.

Poco a poco los hombres están participando más en labores domésticas. Poco a poco los están siendo más conscientes de lo que se perdían por trabajar 16 horas seguidas, que es importante que sus hijos los vean como algo más que proveedores. La tecnología ha ayudado muchísimo en este sentido pues ahora se puede administrar mejor el tiempo…Eso lo veo en mis equipos de trabajo..y nos vamos acomodando a ello.

Pero no es un cambio rápido. Me parece que aún se tardará un par de generaciones más para que las cosas se equilibren…¿una ley acortará los plazos?…no creo, pero ayuda a dar por lo menos condiciones mínimas aceptables para aquellas que tendremos que sufrir el proceso de transición…

¿Que si quiero seguir escalando peldaños?…¡¡¡sí claro!! pero nuevamente lo he postergado hasta que mis niños salgan del cole …por lo menos….y si no se da ni modo… hay otra cosas que he ganado.

No se puede tener todo en la vida ¿no?…

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