Menú Legal

Oscar Sumar

El secreto de los jóvenes mayores, la canchita y los estacionamientos

¿Alguna vez se ha preguntado por qué la canchita en el cine es tan cara? La mayoría tiende a pensar que la respuesta tiene que ver con un supuesto “monopolio” del cine: ya estamos ahí, por lo que tenemos que comprarle la canchita al cine sí o sí, por lo que podrían aprovecharse y subir el precio. Lo cierto es que el precio de la canchita es un misterio y su respuesta dista de ser la anterior (“El economista en pijama”, en adelante EEP). En este comentario, veré qué tienen en común la explicación del precio de la canchita con la explicación del precio de los estacionamientos y las promociones dirigidas a las personas de la tercera edad.

cielo infierno

Si fuera cierto que el cine tiene una especie de monopolio para vendernos cualquier cosa dentro del mismo -a cualquier precio- no existiría ninguna diferencia entre vender canchita a un precio alto o cobrar extra por permitir sentarnos en una butaca (además del precio de la entrada). Pero eso no sería “económicamente posible” en la medida en que –en la mente del consumidor-, eso sería simplemente como cobrar una entrada más cara a todo el mundo. I. e. es lo mismo que me cobren S/. 15 por una entrada a que me cobren S/. 8 por la entrada y S/. 7 por la posibilidad de sentarme. Comprar una entrada al cine y pagar por un asiento sería como pagar más por la entrada al cine (EEP). Los cines compiten entre ellos por el precio total de la entrada, independientemente de cómo lo dividan. Por eso, los cines no tienen un monopolio. En cierto sentido, se puede entender que la canchita es exactamente igual al asiento. Sin embargo, a diferencia de los asientos, el cine puede cobrar extra a los que quieran comer canchita, además de ver la película. Además, no solo les cobra sino que les cobra un precio que parece “excesivo”. Entonces, ¿qué cosa hace distintos los ejemplos? (habiendo dicho que no existe tal cosa como un monopolio).

jovenes mayores

Piense en otro caso. ¿Por qué las empresas suelen hacer ofertas dirigidas a ancianos? Una explicación posible es porque los ancianos tienen más tiempo y –por lo tanto- pueden buscar más alternativas antes de comprar. De esta manera, los ancianos son más “sensibles” al precio que cualquier persona. Es decir, variaciones en los precios que para otros no son perceptibles, sí lo son para los ancianos y ellos pueden –además- basar sus decisiones de compra en esas percepciones. El resultado de eso es que los ancianos van a tender a elegir los productos más baratos más veces. Por eso, se justifican promociones como ésta (EEP).

 Otro ejemplo, esta vez de mi cosecha. ¿Nunca se ha preguntado por qué los pasajes de ida son a veces proporcionalmente más caros que los de ida y vuelta en un vuelo? Una explicación posible es que las personas que tienen fechas de retorno flexibles suelen estar en viajes de negocios y tener más ingresos que las que viajan como turistas. Además, los viajes de negocios los pueden pagar las empresas, que tienen más recursos. De esta manera, la diferencia en el precio no es por el producto en sí mismo, sino por quien lo está comprando.  

Lo que tienen en común todos estos ejemplos es la diferenciación de precios. Las empresas saben que no todos los consumidores valoran igual sus productos. Algunos están dispuestos a pagar más y otros menos. Sin embargo, no siempre es fácil distinguirlos. Por eso, las empresas buscan estrategias para diferenciar precios.

canchita

En el caso de la canchita, una explicación posible para el fenómeno descrito arriba es que las personas que compran canchita son más amantes del cine que las que no. Buscan la “full experience” de ver la película, no solo pasar el rato. Ellas estarían dispuestas a pagar mucho más por una entrada al cine, pero como no puedo hacer dos colas: una de “amantes del cine” y otra de “indiferentes” y cobrarles distintos precios, entonces hago la cola de los amantes del cine en dos partes, una en la boletería y otra en la fuente de soda. De esa manera, logro que vayan a la cola que paga más, sin hacerlo evidente y fácil de evadir (EEP).

 Los estacionamientos

Los estacionamientos han sido objeto de regulación y proyectos de normas en los últimos meses. Primero, se estableció que los estacionamientos debían responder por cualquier pérdida que sufriera el propietario del vehículo. Ahora, se quieren regular los precios que las empresas pueden cobrar, estableciendo, además, que la primera hora de estacionamiento debe ser gratuita. Incluso, algunos propugnan que el estacionamiento debe ser siempre gratuito.

Un argumento recurrente para justificar la regulación es que –en la práctica- los establecimientos comerciales tienen un monopolio en relación a los estacionamientos de un modo similar a como los cines tendrían un monopolio sobre la venta de canchita. Al igual que en el caso de la canchita, sin embargo, la suposición es incorrecta. Los establecimientos comerciales deciden la estrategia de cobranza de los estacionamientos en función a la posibilidad de diferenciar precios, no al monopolio. [Una explicación similar en este blog de la PUCP de Chile].

 Si las empresas asumen que los propietarios de vehículos son típicamente más ricos que los no propietarios y que –en ese caso- esto determinaría su propensión a pagar más por los mismos bienes, entonces van a cobrar por los estacionamientos. Si no, van a difundir el costo de los estacionamientos a través del precio de los productos o servicios que ofrezcan de manera “principal” en sus establecimientos. Así, obligar a dar seguridad en los estacionamientos implicaría (i) u obligar a las personas a recibir un servicio no solicitado pagando por él (ii) u obligar a otros –con menos recursos- a subsidiar dicho servicio a favor de personas con más recursos; dependiendo de si la empresa decidiera cobrar o no.

 Si, con los nuevos proyectos de ley, se prohíbe cobrar por los estacionamientos, pueden ocurrir, por lo menos, dos cosas: (i) o que hayan menos estacionamientos (ii) o que los existentes sean obligatoriamente subsidiados por los que no se movilizan en autos propios. Todo esto parte de un mal entendimiento del funcionamiento del mercado. Las estrategias de diferenciación de precios son una parte esencial de la Economía y una tarea harto complicada para las empresas, tanto así que suelen ser difíciles de explicar teóricamente. Por esto, a veces, se elevan a la categoría de “misterios”. Pretender regular estos fenómenos es, por lo menos, arriesgado, sino avezado o estúpido.   

@osumar

COMENTARIOS

  • 1
  • 20.05.2014
  • 01:05:36 hs
Liliana

En cuanto a los estacionamientos hay un punto más en consideración. En una ciudad con un déficit tan alto de estacionamiento y en la cual los establecimientos comerciales no cumplen con tener un número mínimo de estacionamientos disponibles. Lo que se originaría es una invasión de centros comerciales por personas que no necesariamente va a hacer compras si no que sus oficinas o visitas están “cerca” del centro comercial. Apuesto que en ese escenario, encontrar estacionamientos disponibles en los centros comerciales se convertiría en un imposible.

  • 2
  • 21.05.2014
  • 08:43:33 hs
Gianfranco Mejía

Hola Óscar, tal como lo indicas, los precios son muy importantes para el funcionamiento del mercado. Se constituyen en vehículos de información que permiten conocer las necesidades de los consumidores y el nivel y tipo de oferta que deben ofrecer los empresarios considerando la competencia que enfrentan.
Pienso que el Estado no debería intervenir en su fijación, pues genera las distorsiones que indicas. En lo que sí considero que debería centrar su atención, por ejemplo, es en buscar reducir o de ser el caso eliminar las externalidades negativas, como las que se producen por parte de los que adquieren automóviles y disfrutan de sus beneficios, pero a la vez generan tráfico y reducen la oferta de estacionamientos disponibles, situaciones que afectan tanto a los que poseen automóviles como a lo que no los poseen.

  • 3
  • 21.05.2014
  • 10:35:33 hs
Jose Manuel Valverde

El incentivo principal para una intervención estatal ineficiente, es que los autores de iniciativas legislativas como las que describes nunca asumen el costo de su ineficiencia, les basta con “aplausos de la tribuna”; toda iniciativa regulatoria debería estas sustentada en un análisis económico como el que has compartido. Con ello,de alguna manera, se justificaría los sueldos de nuestros congresistas (y sus gastos de representación) y el de sus asesores.

  • 4
  • 21.05.2014
  • 10:45:25 hs
Oscar Sumar

Gracias por sus valiosos comentarios.

Saludos,

Oscar

  • 5
  • 22.05.2014
  • 06:03:57 hs
Gonzalo R. Moya V.

De acuerdo con el abogado Mario Zúñiga, director de Contribuyentes por Respeto, en que la regulación de tarifas no es viable cuando el bien no es público (i.e. rivalizable y excluible, de acuerdo a la teoría económica), tal como lo son los estacionamientos en los centros comerciales y las palomitas de maíz en los cines.

La cuestión sobre si pueden o no cobrar por dichos conceptos está en preguntarse si son inherentes o esenciales al bien o servicio principal. En ambos casos la respuesta es negativa: se puede acceder a los centros comerciales sin ir en auto propio, y se puede ver una película sin comer palomitas de maíz.

En ese sentido, el cobro por ambos conceptos es válido y sus tarifas responden al régimen de libre competencia: Las tarifas en dos partes (two-part tariffs), así como las ventas atadas (bundles), son un tipo de diferenciación de precios, cuya capacidad de adoptarse como estrategia comercial implica que el vendedor tiene al menos cierto poder monopolístico y no es un mero precio-aceptante/tomador.

Por consiguiente, más allá de que el cine tenga el monopolio de vender pop corn dentro de sus instalaciones, su sobre-precio se explica en última instancia por su poder monopólico como cine dentro de determinada área geográfica: el precio “exagerado” se justifica menos por los clientes que están dispuestos a revelar su capacidad económica por disfrutar de la “experiencia completa” (discriminación de segundo grado), que por la ausencia de otros cines cerca dispuestos a competir vía precios tanto del bien principal como del complementario (discriminación de tercer grado).

Sin perjuicio de lo anterior, cabe mencionar que la competencia por acaparar la demanda a-la-Bertrand requiere que los competidores cuenten con la logística necesaria para abastecerla plenamente. De allí que cines cercanos de diferente dueño coludan implícitamente en el precio de la entrada y del pop corn al no contar con la infraestructura (“carrying capacity”) suficiente para competir.

DEJE SU COMENTARIO

La finalidad de este servicio es sumar valor a las noticias y establecer un contacto más fluido con nuestros lectores. Los comentarios deben acotarse al tema de discusión. Se apreciará la brevedad y claridad.


No se lee? Cambie el texto.


TODOS los blogs


Portafolio Global

BlackRock

Menos face más book

Rafael Zavala Batlle

Visiones para el desarrollo

CAF –Banco de Desarrollo de América Latina

Te lo cuento fácil

Alumnos de la Universidad del Pacífico

Más allá del efectivo

Felipe Rincón

Mujer, ejecutiva y trasgresora

Zendy Manzaneda Cipriani

Revolución digital

Pablo Bermudez

Economía desde el campus

Grupo Económica

Síntesis legislativa

José Ignacio Beteta Bazán

La parábola del mudo

Javier Dávila Quevedo

Arturo Goga

Arturo Goga

Sumando Valores

Superintendencia del Mercado de Valores

@infraestructura

Rosselló Abogados

Minería 2021

Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP)

Conciencia Corporativa

Silvia Noriega

Agenda Legal

Estudio Echecopar

Perspectiva Forestal

Comité Forestal SNI y Comité de Madera e Industria de la Madera ADEX

Pensando laboralmente

César Puntriano

Auditoria del Siglo 21

Karla Barreto

Economía conductual

Bertrand Regader

Cultura financiera

Walter Eyzaguirre

Triple enfoque

Cecilia

Gestiona tus Finanzas

Giovanna Prialé Reyes

Corrupción bajo la lupa

Eduardo Herrera Velarde

Pablo O'Brien

Pablo O'Brien

El cine es un espejo

Raúl Ortiz Mory

Ruarte's - Washington Capital

R. Washington Lopez

Atalaya Económica

Manuel Romero Caro

Terapia de Pareja

Luciana Olivares

Próspero Perú

Gladys Triveño

Herejías Económicas

Germán Alarco

Inversión e Infraestructura

Director FRI-ESAN Sergio Bravo Orellana

Blog Universitario

Blog Universitario

Juegomaniáticos

Juan Pablo Robles

Gestión del Talento

Ricardo Alania Vera

Tacos Fuertes

Ana Romero

Millennials

Pamela Romero Wilson

Reglas de Juego

PIERINO STUCCHI

Humor S.A.

Jaime Herrera

Bitácora bursátil.

Equipo de Análisis de Intéligo SAB

Vivir Seguro

Asociación Peruana de Empresas de Seguros

El deporte de hacer negocios

Luis Carrillo Pinto

Zona de Intercambio

Julio Guadalupe

Innovar o ser cambiado

Andy Garcia Peña

Economía aplicada

Juan Mendoza

El Vino de la Semana

José Bracamonte

Carpeta Gerencial

IE Business School

Desafíos para el progreso

Banco Interamericano de Desarrollo

Innovación y Emprendimiento Tecnológico

Franklin Marcelo, CEO de Interfono

Diálogo a fondo

Fondo Monetario Internacional

Predio legal

Martín Mejorada

e-strategia

José Kusunoki Gutiérrez

Vinos, piscos y mucho más

Sommelier Giovanni Bisso

Evidencia para la gestión

Videnza Consultores

Palabra de Gestión

Julio Lira Segura

Impacto ambiental

Lorenzo de la Puente

Inversiones Globales

Carlos Palomino Selem

Moda Inc.

Daniel Trelles

Divina Ejecutiva

Fiorella

Menú Legal

Oscar Sumar

Analizando tus inversiones

Diego Alonso Ruiz

Reformas incompletas

Instituto Peruano de Economía

Empresa&Familia

Pablo Domínguez

Hoy sí atiendo provincias

Félix Villanueva - Aurum Consultoría y Mercado

Smart money

Luis Ramírez

Consumer Psyco

Cristina Quiñones

Gestión de servicios

Otto Regalado Pezúa

Marketing 20/20

Michael Penny

Mercados&Retail

Percy Vigil Vidal

CAFÉ TAIPÁ

Milton Vela

Anuncias, luego existes

Alexander Chiu Werner

Marcas & Mentes

Lizardo Vargas Bianchi

Riesgos Financieros

Gregorio Belaunde

Economía para todos

Carlos Parodi

De regreso a lo básico

Paúl Lira Briceño