MODA, DALTONISMO Y CREATIVIDAD. EL CÓMO SER YO SIN SER TÚ.

Siempre he creído en lo importante que es estar a la moda. ¿Ustedes no? Y no me refiero a la de Armani, De la Renta o Versace. Yo hablo de la mía: vestirme como quiero y sin la necesidad de sucumbir ante los estándares de la mayoría.

Con tan solo 5 años de edad, por ejemplo, y pese a la molestia de mis padres y las burlas de mis compañeros del kindergarten, me gustaba poner en mis pies una media roja y otra azul. Además, utilizaba mi chaqueta al revés porque quería lucir con orgullo la etiqueta con el dibujo de tres patitos que traía consigo. Pero lo que más me fascinaba era colocar mi zapato izquierdo en el pie derecho y mi zapato derecho en el pie izquierdo, lo que hacía que a mi lado, la vestimenta del Chavo del Ocho se vea como la de todo un lord inglés.

Sumado esto a que solo utilizaba crayolas de colores violeta y púrpura para pintar elocuentes paisajes a lo largo de las paredes de toda la casa, hizo que el oculista no tuviera reparo alguno en sentenciar por unanimidad que yo era daltónico[1] (mis padres también votaron a favor de la moción porque creían que yo sufría de algo más que un simple caso de hiperactividad extrema). Tiempo después, el pediatra se unió al aquelarre exclamando a su turno “Alguna enfermedad debe tener este niño, porque su conducta no es normal”. ¡A mi corta edad estaba perdiendo por goleada!

En mi defensa, debo argumentar que el irrestricto uso de dos colores en mis pequeñas obras de arte caseras se debía más a la escasez de opciones que a algún defecto congénito de mi visión o de mi mente. Como ustedes comprenderán, siendo el menor de ocho hermanos, algunos de los cuales me doblaban en tamaño y edad, me vi obligado, para evitar el uso de la fuerza (la de ellos), a elegir y usar las crayolas de la caja que sobraban y que nadie quería: ¡Adivinaron!, las de color violeta y púrpura.

En aquel entonces, aprendí una de mis primeras lecciones de vida: la gente aprueba que tú estés a su moda pero rechaza que estés a la tuya.

No es ningún secreto que siempre está de moda estar a la moda. Copiar lo que los otros hacen y actuar como los otros actúan es, sin duda, el principal credo de la especie humana. Nunca faltará algún gurú de turno a quien seguir o algún cantante o artista a quien emular, algún tío o primo de quien guiarse o alguna amiga de quien copiar el peinado.

Parece que jamás estamos contentos con ser como “Yo” y preferimos desesperadamente ser como “Tú”.

Resulta difícil sino imposible desviarnos de la conducta socialmente aprobada, cual es, seguir al resto del grupo. Somos copiadores de modas. Hacemos copy-paste del comportamiento y del pensar ajeno. Pero esta conducta es la que nos convierte en personas promedio y en un simple número de las estadísticas.

Pasados los 5 ó 6 años de edad, no se nos está permitido mantener la originalidad, aquella característica genética e innata que hace de cada uno de nosotros (¡sí, ustedes también!) un ser único e irrepetible desde el momento de ser concebidos. La sociedad tiene la tarea de eliminar estas desviaciones o diferencias individuales y el aprendizaje que recibimos en la escuela se encarga de estandarizar nuestro pensamiento como si nuestros cerebros fueran hamburguesas de restaurante de comida rápida. En este contexto, ser una persona normal implica el haber asumido la moda del grupo.

La mala noticia es que el “ser único” es la base del pensamiento innovador y si nosotros renunciamos, desde muy temprano, a este original y muy humano atributo no habrá juego serio o divertido que nos lo devuelva jamás. Total, el juego es solo una manifestación del pensamiento creativo del niño y no al revés.

Lamentablemente, comportarse como lo hace el grupo tiene grandes incentivos sociales, tal vez el más importante de ellos es el lograr ser aceptado por cada uno de sus miembros y convertirse en parte de la tribu con todo y derecho a voto. Por otro lado, ir contra la corriente tiene sus bemoles. Aquella persona que se atreve a dibujar con crayolas violeta y púrpura usualmente es condenada a la amputación social. Un ermitaño no tomaría esto como una verdadera amenaza, pero para la mayoría de los mortales, que son seres gregarios, pensar en una vida al mismo estilo de Robinson Crusoe no es nada atractivo.

Ahora bien, si usted comparte con otros los mismos conocimientos y se encuentra expuesto a los mismos estímulos y al mismo aprendizaje, irremediablemente su capacidad creativa será muy parecida a la que tiene el resto de la gente. En otras palabras, a usted y a otras miles de personas se les ocurrirán las mismas nuevas ideas.

Si le pido que se dibuje yendo a un segundo piso, usted seguramente lo hará subiendo por unas escaleras o dentro de un ascensor. Muy pocos se dibujarán, por ejemplo, bajando por una cuerda desde un helicóptero (nunca mencione la palabra “subiendo”). Lo interesante es que pese a que muchos de mis lectores no se conocen entre sí y viven en lugares distantes unos de otros, casi todos habrán imaginado una respuesta similar a la de los demás miembros del grupo. ¿Si no se conocían, por qué imaginaron la misma respuesta?

MODA Y DALTONISMO


Cuando hago este ejercicio con gente adulta, en diferentes foros y auditorios, un 95% de las respuestas es similar a la de Thomas (y a la de usted). Ahora bien, cuando hago el mismo ejercicio con niños y niñas de cualquier kindergarten, es usual que el 95% de las respuestas no se parezcan en absoluto entre sí. Estos dibujos corresponden al CEO de una empresa Fortune 500 y a una niña de un kindergarten de Los Ángeles, California.

La conclusión el simple, el grupo social suele sufrir de daltonismo creativo, es decir, pierde la capacidad de discriminar sus propias ideas de la de sus miembros.

Hemos perdido la habilidad de crear ideas porque nos esforzamos por ser aceptados en sociedad antes de ser aceptados por nosotros mismos. El pensamiento colectivo al cual se nos induce mata a la creatividad, a la imaginación y a la innovación.

El grupo estandariza nuestra individualidad. Buscamos, en todo momento, que este colectivo apruebe nuestras decisiones y comportamientos, tanto así que, hoy en día, muchas personas le piden a sus contactos del Facebook permiso hasta para ir al baño.

Entonces el quid de la creatividad es volver a ser Yo sin ser Tú, es decir, pensar como tu Yo original y olvidarte de los Tus que tienes a tu alrededor y que tratan de influenciar tu comportamiento y tu forma de pensar. Solo así, es posible volver a crear ideas originales e inéditas.

Para innovar hay que colocarse el zapato izquierdo en el pie derecho o una media azul y otra roja. No es posible crear algo único y original si usted piensa y decide en función de la moda ajena. La creatividad nace de comportarte como tu Yo, nunca como el Tú de otros. Ser creativo y tener un pensamiento disidente, irreverente e inédito implica volver a ser tu YO original…crear y seguir tu propia moda.

Y pensándolo bien, el pediatra tenía la razón. No soy una persona normal pues desde pequeño renuncié a seguir la moda del grupo y desde entonces he seguido la mía propia. Actúo y pienso como Yo porque no sé ni quiero pensar como Tú.

Ahora bien, como ya me aburrí, ya no quiero escribir más. Me voy a comer mis galletas de animalitos con una Fanta muy fría…

 

 

 

 

[1] Defecto genético y congénito que no permite discriminar colores.

COMENTARIOS

  • 1
  • 30.03.2017
  • 03:39:16 hs
María Gallegos.

Muy buen artículo! Gracias Jorge, me encantó :)

  • 2
  • 30.03.2017
  • 04:00:15 hs
Liliana Martinelli.

¡Gracias por no ser normal!!! tus artículos son magníficos y muy creativos. Jorge L Boza me gusta muchísimo leerte.. ;)

  • 3
  • 30.03.2017
  • 04:02:49 hs
jorge de la torre pajares

coincido con tus pensamientos gracias a la creatividad , la innovación y hacer las cosas de modo distinto suceden los avances , claro esta que estas no produzcan daños sino que tributen a nuestro desarrollo personal y colectivo.

  • 4
  • 30.03.2017
  • 04:23:21 hs
manuel vargas.

¡Eres todo un Maestro! muy buen post estimado Jorge. Soy tu seguidor.

  • 5
  • 30.03.2017
  • 04:29:35 hs
Ariane Alva

Jorge tienes un estilo muy cautivador para escribir. Tú también debes serlo. ¿Cuándo vienes por Lima? ¿Podríamos tomarnos un café? Quiero contarte la idea de negocios que tengo para conocer tu opinión..te envío mi email al tuyo.

  • 6
  • 30.03.2017
  • 06:18:55 hs
Joege Eduardo Marin Reyes

Sencillamente, sencillo.El ser “Yo” es conocerce primero para seguir siendo “Yo”. Sostengo desde la familia la visión de ser salmones , de esa manera marcamos la diferencia. Saludos

  • 7
  • 30.03.2017
  • 08:37:17 hs
Alma Tuya

¿Cuándo viajas al Perú? ¿Tienes planeada alguna conferencia por aquí?Estoy interesada en conocerte.

  • 8
  • 30.03.2017
  • 09:43:21 hs
María Elena Rosales

Super bueno tu post. te sigo desde tu primer artículo pero es la primera vez que te comento. Me siento encantada de leerte. Muy inteligente tu forma de escribir y expresar ideas. Muchas gracias por tus deseos para mi tierra. Soy piurana y aunque vivo en Lima, mi familia esta allá, la estamos pasando bastante mal. Muchos besitos por tus lindos deseos.

  • 9
  • 31.03.2017
  • 07:12:14 hs
intichimpu

Muy buen tema tocado muy sutilmente y de fácil entendimiento, la lectura de cautiva de principio a fin, pero kindergarten? mejor poner jardín de niños o inicial no crees, el español ante todo.

    • 10
    • 31.03.2017
    • 07:19:47 hs
    Jorge L. Boza

    Gracias por tu comentario, pero te tengo una mala noticia…kindergarten es una palabra en español y es aceptada por la Real Academia de la Lengua Española. Revisa el link:
    http://dle.rae.es/?id=MhPZ9cS

    Pero si “kindergarten” no fuera una palabra en español, que lo es, yo igual utilizaría mil veces la palabra “kindergarten” en este artículo aunque te molestes o patalees…..Recuerda que Yo (felizmente) no pienso ni escribo como tú, sino como Yo.

  • 11
  • 31.03.2017
  • 11:07:43 hs
Catalina Martínez

Jorge Luis.
Me encanta tu articulo!
Creo que la mayoría de personas en algún momento de la vida se han perdidos en CÓMO SER YO SIN SER TÚ.
Estamos expuestos a grandes influencias en la sociedad y el sistema de educación tanto familiar como en los colegios esta orientado a cumplir con unos estándares sociales.
La única manera de recuperar ese YO autentico es comenzar a aceptarse a si mismo y amar lo que te hace diferente del resto de los demás.

  • 12
  • 01.04.2017
  • 02:56:40 hs
Catalina Martínez

Jorge Luis,
Ser auténticos nos cuesta por que nos enseñaron desde que estamos pequeños que ser diferente no esta bien.
Lo interesante es que nunca es tarde para conocerse a si mismo y comenzar a vivir la maravillosa experiencia de amar y valorar cada una de las diferencias que tenemos con el resto del mundo, creo que es justo allí donde las personas pueden encontrar su creatividad y capacidad de innovar.
Gracias por tu articulo porque me llevó a reflexionar mucho sobre mi diferenciación como persona.
Saludos,

  • 13
  • 02.04.2017
  • 03:34:17 hs
Marissa Valderrama C.

¡Jorge que lindo tu artículo! Se lo acabo de leer a Antonio, mi hijo que como todo adolescente trata de buscar modelos en sus amigos y esto no es siempre bueno. A él le ha ayudado tremendamente tu post. Yo no sabía como decirle que debe buscar su propio camino y tu artículo me cayó del cielo. ¡Muchas gracias! Jorge acabas de conseguir una seguidora incondicional :)
Marissa.

  • 14
  • 02.04.2017
  • 11:15:18 hs
Daniel Gago

Interesante, buen articulo

  • 15
  • 03.04.2017
  • 06:02:40 hs
jose reynaldo

claro y sencillo articulo que explica el ser uno mismo.

saludos.

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