Reformas incompletas

Instituto Peruano de Economía

El baile de los (jóvenes) que sobran

En los últimos días se ha encendido el debate respecto de la ley que flexibiliza el régimen laboral para jóvenes entre 18 y 24 años (ver la ley). En concreto, la ley propone que, por un plazo de cinco años, los jóvenes que recién empiecen su vida laboral y que sean contratados bajo esta modalidad puedan estar sujetos a contratos de tiempo determinado, las empresas que los contraten gocen de mayores incentivos tributarios para su capacitación, y dispone además algunas reducciones en beneficios laborales como gratificaciones, vacaciones y CTS. Estas disposiciones han animado a varios ciudadanos y líderes de opinión a manifestarse abiertamente en contra de la ley por considerarla discriminadora y poco efectiva para promover la formalización y el acceso a empleo adecuado.

En primer lugar, es necesario poner el régimen laboral peruano en perspectiva. A pesar de que se escucha de distintas fuentes que el Perú de hoy mantiene un régimen laboral demasiado flexible como herencia de los años noventa, la verdad es distinta. A nivel agregado, según el Foro Económico Mundial, el Perú se encuentra en el puesto 74 entre 144 países evaluados en cuanto a la flexibilidad de sus mercados; es decir, en la mitad inferior de la tabla.

Los aspectos más rígidos de la legislación peruana son los efectos de los impuestos sobre la productividad (puesto 104) y las prácticas de contratación y despido (puesto 130 –en el decil inferior del mundo–). De hecho, de todos los aspectos que traban el correcto funcionamiento del mercado laboral peruano, es probablemente la dificultad de contratar y despedir trabajadores libremente la que más daño hace. Así, precedentes nefastos del Tribunal Constitucional y de diversas sentencias judiciales favorables a la reposición en el puesto de trabajo explican parte de esta situación que limita tremendamente el dinamismo del mercado laboral.

En segundo lugar, es importante tener una idea clara de la situación actual de los jóvenes trabajadores. Según cifras de la ENAHO, hoy solo uno de cada diez jóvenes trabaja en el sector formal. El resto, la gran mayoría de menores de 25 años, trabaja en el sector informal sin acceso alguno a vacaciones, seguro de salud, ni condiciones mínimas de seguridad.

Además, el 11% de jóvenes que sí tiene acceso a trabajo formal es justamente el sector más educado y productivo del medio. ¿Es para ellos que se desea mantener los beneficios laborales a costa de las grandes mayorías menos educadas que deben conformarse con la informalidad? Resulta curioso que los sectores más progresistas critiquen una ley que beneficia a los que no tienen ningún derecho o beneficio laboral legal por mantener intactos los beneficios de los pocos afortunados que sí los tienen.

De hecho, el espíritu de la norma no es quitarle beneficios a aquellos que ya los tienen o a quienes los tendrían en el futuro. La baja oferta y alta demanda por personas calificadas, además de disposiciones bastante explícitas de la ley en cuestión, hacen muy difícil que exista un número grande de perjudicados hoy o a futuro. Con una correcta aplicación y seguimiento, el verdadero impacto de la ley debería ser no quitar sino expandir los beneficios proporcionando seguro de salud, 15 días de vacaciones, acceso a pensión, experiencia formal, capacitaciones, seguro de accidentes, y otras mejoras en las condiciones laborales de ese 90% de jóvenes que hoy trabaja a merced de la informalidad absoluta.

En tercer lugar, está demostrado estadísticamente que mayor flexibilidad en el mercado laboral aumenta el empleo adecuado de los grupos menos favorecidos –típicamente mujeres, jóvenes y personas con baja educación–. De acuerdo con una investigación de la OECD para el período 1982-2003, una reducción de dos desviaciones estándar del índice de rigidez laboral está asociada con un incremento de cuatro puntos porcentuales en la tasa de empleo juvenil (ver gráfico). Resultados similares obtiene Horst Feldmann para 73 países desarrollados y en desarrollo evaluados entre el 2001 y el 2003.

OCDE_graf_laboral

En general, los trabajos académicos a nivel global suelen encontrar que, si bien el nivel de rigidez del mercado laboral tiene un impacto incierto sobre la población en general, mayor rigidez sí suele estar asociada con mayor desempleo entre los jóvenes. Cuando los sobrecostos laborales son altos y la rigidez significativa, son los jóvenes –dada su menor experiencia y productividad– los principales perjudicados.

Por supuesto, existen varios asuntos pendientes a tener en cuenta con respecto a la presente ley. Por un lado, así como en su momento lo fue la llamada Ley Mype, esta legislación especial y temporal distorsiona el mercado laboral al funcionar como una suerte de parche de las deficiencias del régimen general del trabajo. La reforma laboral debe ser integral y no crear regímenes adicionales que hacen el sistema más complejo al tiempo que dejan intacto el rígido régimen general.

Por otro lado, la eliminación de la CTS y de las gratificaciones no tendrá un impacto económico significativo (los empleadores toman en cuenta el salario anualizado al momento de contratar), pero sí ha generado mucho ruido político que puede impedir que se aprueben otros aspectos más positivos de la ley. Más allá de las posibles interacciones perjudiciales con el sueldo mínimo, pensamos que el costo político de estas eliminaciones es superior a las ganancias económicas.

Finalmente, si bien la flexibilización del mercado laboral para jóvenes es positiva, no se debe perder de vista que lo único que puede asegurar una mejora sostenida en los niveles de calidad de vida y la superación de la pobreza es el incremento de la productividad y competitividad. El incentivo tributario para invertir en capacitaciones es un paso en el camino correcto, pero falta muchísimo más –desde mejoras en la calidad de la educación escolar y superior hasta la reducción de la burocracia que retrasa las inversiones–.

Por el momento, el gobierno ha hecho parte de su tarea y ha demostrado que aún le queda espacio para emprender reformas necesarias de mediano plazo. Queda como responsabilidad de los medios y de la ciudadanía informarse adecuadamente para no intentar echar por tierra una norma pensada en otorgarle la oportunidad de un trabajo adecuado a aquellos que más lo necesitan.

COMENTARIOS

  • 1
  • 18.12.2014
  • 07:25:07 hs
Leonardo Chirinos Zúñiga

Según el análisis por los que aprueban esta ley, se basa en dos puntos principales:
-el alto costo laboral para contratar nuevos empleados con las leyes vigentes
-la baja calificación y productividad de los que recién se inician en el mercado laboral
Entonces, porque no atacar ambos problemas desde otra perspectiva:
-El gobierno debe reducir por ley los costos laborales, para aquellos jóvenes que recién se inician
en el mercado laboral, sin quitarles, los beneficios a que tienen derecho, como cualquier trabajador formal.
-Las empresas se deben encargar de la capacitación de los jóvenes que recién se inician en el mercado laboral, acogiéndose a beneficios tributarios, que el gobierno les debe extender.

  • 2
  • 19.12.2014
  • 09:25:45 hs
Gerardo

El problema radica en cómo esta “instituido” el acceso al empleo, mayoritariamente en la falta de control y fiscalización del Estado; entonces, las empresas se acogerán a esta ley , no para dar oportunidad a los jóvenes, sino para aprovecharla para sustituir a los que ya vienen trabajando -en el rango de edad, que tienen beneficios a medias o total- y ponerlos en esta modalidad, bajo el chantaje de: ¡lo tomas o te vas!…Afuera hay miles que quieren tu puesto, más barato del que te pago. Aparte de ser discriminatoria violando el principio constitucional establecido.

  • 3
  • 19.12.2014
  • 10:19:55 hs
Mauro

Preocupa, que el sector público quiera trasladar sus prácticas poco democráticas, como el CAS, pago por recibos por honorarios cuando el trabajador labora como cualquier otro de planilla, etc.

Los jovenes no pueden perder 5 años de su vida sin haber tenido la oportunidad que el empleador aporte para su jubilación, CTS, etc.

Es importante que el empleador nacional se acostumbre a regirse con los estandares laborales internacionales, el estado es muy contemplativo, porque no todos asumen honestamente sus responsabilidades y funciones.

Es tarea del estado ampliar las oportunidades laborales sin menoscabar derechos laborales.

Existen muchos proyectos en espera, que tranquilamente podrán mejorar las condiciones de vida de esta nueva fuerza laboral.

  • 4
  • 19.12.2014
  • 11:14:04 hs
Victor

Esta Ley será aprovechado por las empresas para aumentar sus ganancias, a costa del trabajador, eso no aumentará la formalidad, lo único que hará es incrementar las ganancias de las empresas formales. Se quiere regresar al siglo 19, donde no había regulación por parte del Estado a las empresas.

  • 5
  • 19.12.2014
  • 11:24:19 hs
christian

No niego que flexibilizando la ley pueda mejora la taza de empleo y que eso genere que jóvenes poco preparados accedan a un trabajo formal, pero sería una formalidad chicha, una criollada más. Es lo que necesitamos?

  • 6
  • 19.12.2014
  • 12:11:49 hs
Carlos E. Fernandez Fernandez

El gobierno podia dar beneficios tributarios a las empresas que contraten jovenes que recien incian su vida laboral y se encarguen de su capacitacion previa fiscalizacion que efectivamente han cumplido , y no perjudicar a los jovenes dejandolos sin derechos laborales como CTS ,
los jovenes en la actualidad trabajan mas de 8 horas con sueldos minimos y no se les reconoce horas extras y el MINTRA bien gracias

  • 7
  • 19.12.2014
  • 12:40:52 hs
Denisse Santander

De que manera la ley regulara la continuidad laboral para aquellos jovenes que se encuentren dentro del regimen y cumplan 25, años si solo impulsa la inclusión del sector no preparado. Pensemos en un operario de una fabrica. Que tipo de capacitaciones va a recibir que lo permitan ascender y crecer dentro de la empresa si su labor inicial es por ejemplo pelar esparragos, como medimos que luego de los cinco años para la empresa sea preferente contratar un joven sin experiencia para dichas labores, que mantener al que salio del régimen.
Si se quiere incluir en el mercado tenemos que empezar pensando en mejorar la preparación del producto que va al mercado entonces la reforma debe de ir desde el sistema educativo. de otra manera no será sostenible en el tiempo.

  • 8
  • 19.12.2014
  • 12:47:18 hs
Luis Carrasco

Haber ¿1+1=2 o 3?. ¿Qué tiene que ver las matemáticas con el empleo de la población económica activa con menos competencia? Bastante, porque si no la entendemos no vamos a comprender que 9 de cada 10 jóvenes no acceden a labores formales. Es más probable, que quien sí tiene ese tipo de trabajo es uno que está formado y es productivo. Un empresario benevolente podría querer pagar 3 RMV a nuestros jóvenes de S/. 18 años pero si no son productivos tengan por seguros que terminarán cerrando sus empresas. (¿Alguien de los que protestan tienen una mamá benevolente con la persona que limpia y plancha en casa, es decir que quisiera pagarle S/. 5000 por considerar que se está ganando el cielo). En ese orden de cosas, la ley prevé que el gasto de formación son deducibles del pago del impuesto a la renta. También, que si es despedido injustificadamente antes del año la empresa deberá devolver el aporte al seguro social que el Estado hace a cuenta del trabajador joven.

  • 9
  • 19.12.2014
  • 04:25:43 hs
Masiel

Acaso el problema no es la gran diferencia entre la demanda laboral vs la oferta laboral? Sres. no se trata de “solucionar” los problemas tomando la parte mas débil de la cuerda que en estos casos son los jóvenes desempleados, no se trata de intentar tapar el sol con un dedo, cuando sabemos que esta ley será utilizada por el sector empresarial a su favor y no tardará mucho en que los jóvenes con trabajo formal (incluyendo mayores de 24 años) sean prox. reemplazados por los jóvenes de 18-24 años puesto que ellos le permiten aminorar costos. Y entonces ¿que pasará, acaso crearán otra “brillante” ley?
Por otro lado, pretenden que los jóvencitos que ya son padres de familia acedan a un trabajo sin CTS, aparte que pierdan 5 años de aportación a su jubilación, entre otros.

  • 10
  • 20.12.2014
  • 11:42:23 hs
boris mendoza

si quieren que las empresas se peleen por contratar jóvenes e invertir en sus capacitaciones y el aumento de la productividad, se debe cambiar el régimen tributario y permitir que todo el gasto que realiza la empresa en el personal joven no valla como costo directo, sino deducible del impuesto a la renta a pagar, así se beneficia la empresa, el estado y los jóvenes.

  • 11
  • 21.12.2014
  • 11:58:31 hs
Jonathan Mamani Quilli

En el congreso no existen jovenes que nos representen, no existen ningun grupo representante de los jovenes, los adolescente y los niños… por lo tanto estos congresistas han olvidado el sentir de estas personas que si son marginas desde cualquier punto de vista… exsiten normas laborales que nadie las hace respetar, en vez de crear mas leyes deberia de reforsar mas a los organismos, entidades o como se llamen quienes se encargan de supervisar estar normas, por ejemplo al ministerio de trabajo que esta por debajo de su compromiso de trabajo… Las grandes empresas con grandes utilidades con grandes beneficios tributarios, son las primeras en explotar a los trabajadores de produccion… a estos trabajdores que gracias a su sacrificio producen mas de lo suficiente para que estas grandes empresas obtenga esas ganancias… la cadena de mercados pagan salarios minimos alos jovenes, encima que trabjan mas de 10 horas, no te hacen contrato los primeros meses porque estas a prueba

trabajando mas de 10 horas diarias, con el sueldo minimo en una ciudad como lima… me pregunto si con este sistema un joven puede salir adelante… llegara a algun dia tener un lote, casa, familia, ahorrar para su vejez…

las grandes empresas y nuestro propio gobierno hacen que el POBRE siga siendo POBRE Y EL RICO SIGA SIENDO RICO

  • 12
  • 21.12.2014
  • 04:17:13 hs
isabella

Lejos de generar industria y fomentar el empleo con desarrollo sostenible, se esta promocionando leyes inconstitucionales, a la larga hecha la ley hecha la trampa y el poderoso la usara a su favor la interpretara de acuerdo a sus intereses

  • 13
  • 22.12.2014
  • 06:37:14 hs
César Augusto Simon Calle

No se desea mantener el beneficio laboral para el 11% de los que ya tienen trabajo sino para el 100% que se espera se emplee en un futuro.
Algunos enredan el discurso para confundir y no ven el panorama claro.
Buscar que se contrate personal joven asi por que si y no premiar la experiencia ataca directamente la productividad asi que la logica de este documento esta errada.
Obviamente la rigidez evita un mayor dinamismo porque se defiende un mejor trabajo y no el hacer las cosas al menor costo. El error esta en pensar en productividad como ganancia economica de la empresa y no como el indicativo de la cantidad de produccion de bienes con alto valor, que son cosas diferentes.

  • 14
  • 23.12.2014
  • 10:33:49 hs
Raymar

Porque para flexibilizar el mercado laboral tenemos que reducir los costos laborales , aqui el gran problema es la informalidad en todo aspecto .
Que persona puede vivir con la remuneracion minima vital , podra sobrevivir ,aqui lo que falta es la empatia de los que hacen las normas .
En las empresas con este tipo de leyes solo van ha aumentar la plusvalia de todos los trabjadores , al no recibir lo justos por su trabajo .
Excelente que el estado de Benficios tributarios a los empresarios pero sin perjudicar a ningun sector de la poblacion .

  • 15
  • 28.12.2014
  • 06:28:43 hs
Abel Rosales

El Estado debería dar beneficios laborales a las empresas que contraten a los jóvenes y debería de fomentar la capacitación a cargo de las empresas sin eliminar los beneficios laborales.

  • 16
  • 06.01.2015
  • 10:49:41 hs
Israel

Sería bueno que también que se den a conocer los RESULTADOS de investigaciones sobre los EFECTOS que han tenido la aplicación de la LEY MYPE. Fue positiva? Cuantas empresas se formalizaron? Cuantas personas mejoraron sus beneficios laborales?

  • 17
  • 12.01.2015
  • 09:05:21 hs
Marcel Huaclla

Definitivamente la mayor flexibilidad laboral aumentará el empleo y por tanto las remuneraciones en el mediano plazo, con la mayor rigidez se conseguirá más desempleo y sobre todo informalidad en la contratación. En medio de esta inflexibilidad, cuando el Estado aumente el salario mínimo, los empresarios contratarán menos trabajadores, migrando estos al mercado informal, haciendo bajar los salarios de este mercado, en promedio los salarios de la economía no aumentan. Europa tiene una mayor inflexibilidad en este mercado, EEUU tiene mayor flexibilidad, el resultado es que Europa tiene el doble de desempleo que EEUU, y lo peor es que al ser rígido y caro contratar mano de obra en Europa, el capital migra a China y otros mercados emergentes, generando crecimiento y empleo en estos nuevos mercados. Cada vez se observa en el Perú que los empresarios van sustituyendo capital por mano de obra, ya que esta último va siendo más caro, y generando desocupación, subocupación, informalidad. Es necesario ver el problema para el mediano plazo y no ser mediático. Si queremos llegar a ser un país del primer mundo, la educación tendrá que mejorar, como lo ya lo está haciendo este gobierno, flexibilizar nuestros mercados, seguir aperturando la economía, y el estado trabaje como socio de la inversión y las remuneraciones tendrán que subir y nivelarse con la de nuestros principales socios comerciales. Irlanda no tardo ni quince años para nivelar sus salarios con el resto de Europa, después de ser un país donde todos los días se mataban católicos y protestantes.

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