Riesgos Financieros

Gregorio Belaunde

Los Riesgos de las Compras Apalancadas de Empresas

En el precedente post, explicaba que las “compras apalancadas” de empresas o “leveraged buy-outs” en inglés consistían en fin de cuentas en hacer soportar por la empresa comprada la deuda contraída por los compradores para adquirirla. Y que éste tipo de operaciones fallaba a menudo. Entendamos por qué.

 Para empezar, algunos principios básicos para reducir el riesgo

 El primero de ellos es entender, sin  esconderse la realidad con malabares intelectuales tales como insistir demasiado en potenciales beneficios de mayor eficiencia futura para la empresa comprada,  que imponer a esta última la elevada deuda de otros de todas maneras no le hará un gran bien, por decir lo menos. Pues, va a terminar con una montaña de deuda que antes no tenía y que ni siquiera buscó en el marco de una estrategia de desarrollo, por ejemplo.

 Es por ello que al comienzo, los financistas que organizaban estas operaciones trataban de limitar el monto de esa deuda respecto de la capacidad de generación de flujos de caja de la empresa, imponiendo que el ratio deuda sobre EBITDA  (ganancias antes de intereses, impuestos, y cargas por depreciación y amortización) anual no fuera muy elevado, por ejemplo que no pasara de 2 o 2.5, 3 como gran máximo, ya visto como “agresivo”. Eso significaba que si la empresa comprada tenía una alta valorización, los inversionistas iban a tener que aceptar aportar más capital propio a la holding de adquisición, es decir financiar la operación con menos deuda (60 % del monto, por ejemplo). Y bueno, esa deuda podía ser así relativamente soportable.

 También se consideraba como una de las “reglas del arte” que la empresa comprada tuviera la capacidad de generar flujos de caja poco volátiles. Es decir que estuviera en uno de los sectores donde las ventas eran relativamente estables y seguras (no demasiado sensibles a coyunturas desfavorables), y sin estar sometidas a grandes variaciones de los precios de los productos vendidos o de los de sus insumos. Es el caso por ejemplo de empresas de artículos de consumo masivo en mercados maduros, pero con todavía buenas posibilidades de crecimiento.

 Con estas dos reglas básicas se aumenta considerablemente las chances de que el asunto no termine mal para la empresa. Se tiene las cosas más bajo control, con menos posibilidades de “sustos” que hagan tomar medidas de reorganización precipitadas, que podrían afectar el funcionamiento de la empresa. Claro, es sólo una reducción del riesgo que no garantiza nada: el nuevo equipo de dirección podría por ejemplo hacer mal su trabajo y destruir parte de las fuerzas de la empresa; pero cabe anotar que las grandes empresas de Private Equity en general traen a gerentes capaces de mejorar incluso la gestión de la empresa comprada, por su experiencia en reorganizaciones y reestructuraciones.

  ¿Por qué tantas “compras apalancadas” o “leveraged buy-outs” han fracasado y siguen fracasando?

 Pues porque simplemente se fueron olvidando los principios básicos de este tipo de negocio. Lo que a su vez genera riesgos adicionales.

 . Los ratios deuda/EBTDA anual se fueron volviendo cada vez más agresivos, lo cual acompañaba a valorizaciones de empresas cada vez más extravagantes, con una lógica de burbuja. La crisis del 2008 en los EEUU fue una verdadera hecatombe de operaciones de LBO con ratios que no bajaban de 4 veces, e incluso pasaban de 5 veces. Por supuesto, los aportes de Equity de los inversionistas se volvían cada vez más ridículos, con endeudamientos que llegaban fácilmente a 90 % o más de la operación.

 . Se hicieron cada vez más operaciones con empresas cuyos flujos de caja eran muy vulnerables a crisis o muy volátiles. Recuerdo una en Australia para comprar una empresa cuyo producto principal era un insumo clave para la industria de la pulpa de papel, que era a su vez de lejos su principal mercado. Este producto es conocido por la volatilidad de sus precios; el banco que “vendía” la operación trató de esconder que ese insumo tenía también precios volátiles, enviando proyecciones con precios relativamente estables, y no enviando una serie histórica de precios larga. Los que no conocían bien la industria del papel no podían darse cuenta de que les estaban ocultando un factor de riesgo clave. Lo que sí fue revelador, fue cómo dicho banco hacía todo por evitar responder a las preguntas que le hacía sobre una serie histórica de precios larga del bendito insumo. Inútil decir que la respuesta nuestra fue NO, pero muchos bancos aceptaron la operación tal cual, porque pagaba un margen muy rentable. A la mínima variación negativa de los precios de venta, la deuda cargada a la empresa se vuelve insoportable.

 . El que las empresas compradas se vieran cargadas con tanta deuda aumentaba la presión para un reembolso más agresivo, para llegar más rápido a la posibilidad de revender la empresa a un buen precio. Para ello, los nuevos dueños maximizaban los recortes en los gastos en todos los rubros esenciales de las empresas. Estos recortes eran presentados como beneficiosos para la eficiencia. Pero la realidad es otra: a fuerza de hacer recortes excesivos, se termina por afectar las capacidades operativas de la empresa; el personal no despedido se asusta y busca otras oportunidades, la calidad de los productos y del servicio se deteriora, se empieza a perder clientes, hasta algunos proveedores se hartan de que les pidan plazos cada vez más largos para pagar. La esencia misma de la empresa se pierde, y ésta termina por quebrar, bajo el impacto combinado de la excesiva deuda y de la materialización del riesgo operacional, generado en realidad por el primer factor.

 Conclusión:

 Nunca se deben subestimar los riesgos de estas operaciones. Aún cuando el LBO es un LMBO, es decir que la empresa es comprada por su personal (algo que en los 90as estuvo de moda, incluso en Europa continental; se le veía un “tinte social simpático”), no deja de ser deuda intrínsecamente excesiva impuesta a una empresa.

 El colmo es que cierta manera reciente de financiar estas operaciones con prácticamente sólo pagos de intereses, y muy poco o nada de reembolso de principal, que en realidad corresponde a la fase aguda de una burbuja, donde ya ni se espera ser reembolsado por el deudor y se cuenta con vender más caro, “porque las valorizaciones no paran de subir y seguirán subiendo”, termina por ser un mecanismo que puede “salvar la vida” a no pocas empresas compradas, puesto que los recortes de gastos son menos agresivos. La paradoja total: algo considerado normalmente como muy laxo desde el punto de vista crediticio puede terminar teniendo un efecto positivo; pero cuidado: siempre y cuando la situación mejore y la empresa se vuelva mucho más rentable, lo que no está asegurado. También puede caer en un peligroso estancamiento, al dejar de desarrollarse.

COMENTARIOS

  • 1
  • 12.05.2014
  • 08:25:20 hs
Erick Manchego

Muy interesante y bastante cierto. Eso del recorte de gastos me recordó la película Barbarians at the gate…

DEJE SU COMENTARIO

La finalidad de este servicio es sumar valor a las noticias y establecer un contacto más fluido con nuestros lectores. Los comentarios deben acotarse al tema de discusión. Se apreciará la brevedad y claridad.


No se lee? Cambie el texto.


TODOS los blogs


Liderazgo con ciencia

Mauricio Bock

Pluma Laboral

Alonso J. Camila

Economía e Integridad

Carlos Bustamante B.

Aprendiendo - nivel CEO

Francisco Pinedo

Portafolio Global

BlackRock

Menos face más book

Rafael Zavala Batlle

Visiones para el desarrollo

CAF –Banco de Desarrollo de América Latina

Te lo cuento fácil

Alumnos de la Universidad del Pacífico

Más allá del efectivo

Felipe Rincón

Mujer, ejecutiva y trasgresora

Zendy Manzaneda Cipriani

Disrupcion en la nube

Disrupción en la Nube

Revolución digital

Pablo Bermudez

Economía desde el campus

Grupo Económica

Síntesis legislativa

José Ignacio Beteta Bazán

La parábola del mudo

Javier Dávila Quevedo

Arturo Goga

Arturo Goga

Sumando Valores

Superintendencia del Mercado de Valores

@infraestructura

Rosselló Abogados

Minería 2021

Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP)

Conciencia Corporativa

Silvia Noriega

Agenda Legal

Estudio Echecopar

Perspectiva Forestal

Comité Forestal SNI y Comité de Madera e Industria de la Madera ADEX

Pensando laboralmente

César Puntriano

Auditoria del Siglo 21

Karla Barreto

Economía conductual

Bertrand Regader

Cultura financiera

Walter Eyzaguirre

Triple enfoque

Cecilia

Gestiona tus Finanzas

Giovanna Prialé Reyes

Segunda opinión

Eduardo Herrera Velarde

Parte de Guerra

Pablo O'Brien

El cine es un espejo

Raúl Ortiz Mory

Ruarte's - Washington Capital

R. Washington Lopez

Atalaya Económica

Manuel Romero Caro

Terapia de Pareja

Luciana Olivares

Próspero Perú

Gladys Triveño

Herejías Económicas

Germán Alarco

Inversión e Infraestructura

Director FRI-ESAN Sergio Bravo Orellana

Blog Universitario

Blog Universitario

Juegomaniáticos

Juan Pablo Robles

Gestión del Talento

Ricardo Alania Vera

Personas Power

Ana Romero

Millennials

Pamela Romero Wilson

Reglas de Juego

PIERINO STUCCHI

Humor S.A.

Jaime Herrera

Bitácora bursátil.

Equipo de Análisis de Intéligo SAB

Vivir Seguro

Asociación Peruana de Empresas de Seguros

El deporte de hacer negocios

Luis Carrillo Pinto

Zona de Intercambio

Julio Guadalupe

Innovar o ser cambiado

Andy Garcia Peña

Economía aplicada

Juan Mendoza

El Vino de la Semana

José Bracamonte

Carpeta Gerencial

IE Business School

Desafíos para el progreso

Banco Interamericano de Desarrollo

Innovación y Emprendimiento Tecnológico

Franklin Marcelo, CEO de Interfono

Diálogo a fondo

Fondo Monetario Internacional

Predio legal

Martín Mejorada

e-strategia

José Kusunoki Gutiérrez

Vinos, piscos y mucho más

Sommelier Giovanni Bisso

Evidencia para la gestión

Videnza Consultores

Palabra de Gestión

Julio Lira Segura

Impacto ambiental

Lorenzo de la Puente

Inversiones Globales

Carlos Palomino Selem

Moda Inc.

Daniel Trelles

Divina Ejecutiva

Fiorella

Menú Legal

Oscar Sumar

Analizando tus inversiones

Diego Alonso Ruiz

Reformas incompletas

Instituto Peruano de Economía

Empresa&Familia

Pablo Domínguez

Hoy sí atiendo provincias

Félix Villanueva - Aurum Consultoría y Mercado

Smart money

Luis Ramírez

Consumer Psyco

Cristina Quiñones

Gestión de servicios

Otto Regalado Pezúa

Marketing 20/20

Michael Penny

Mercados&Retail

Percy Vigil Vidal

CAFÉ TAIPÁ

Milton Vela

Anuncias, luego existes

Alexander Chiu Werner

Marcas & Mentes

Lizardo Vargas Bianchi

Riesgos Financieros

Gregorio Belaunde

Economía para todos

Carlos Parodi

De regreso a lo básico

Paúl Lira Briceño