Te lo cuento fácil

Alumnos de la Universidad del Pacífico

Caras vemos, el riesgo no sabemos: el problema de selección adversa y su impacto en el mercado de seguros

Escribe Gustavo Sebastián Sánchez García, alumno de Economía de la Universidad del Pacífico.

Asumamos que, guiado por tus pasiones y tu espíritu emprendedor, logras fundar tu empresa de seguros. Te encuentras muy contento y, dada la alta demanda por los seguros en Latinoamérica, ves un futuro prometedor para tu empresa. Todo parece ir fenomenal hasta que, de pronto, te das cuenta de que te encuentras incursionando en un mercado regido por la incertidumbre y un serio problema de asimetría de la información: el problema de selección adversa. El tema no acaba ahí. El problema toma aún mayor relevancia para el desarrollo operacional de tu empresa aseguradora cuando caes en cuenta de que los beneficios esperados de la misma dependen altamente de que sepas quién es cada uno de tus clientes, cómo se comportan y, sobre todo, cuáles son las probabilidades asociadas a que los mismos sufran un siniestro. Como es posible de apreciar, el problema en cuestión te obliga a encontrar mecanismos que te permitan revelar qué tipo de cliente es cada uno de los demandantes del seguro. Caso contrario, deberás encontrar mecanismos basados en incentivos que provoquen que cada uno de tus clientes se revele a sí mismo a la hora de cerrar contratos de seguros contigo. Interesante ¿verdad?

Tal como fue mencionado al inicio, el problema anteriormente descrito se denomina “el problema de selección adversa” y es uno que afecta significativamente al mercado de seguros y a sus jugadoras: las aseguradoras. Sin embargo, profundicemos un poco: ¿de qué trata específicamente este problema?, ¿cómo hacen las aseguradoras para lidiar con este problema?, ¿cómo impacta este problema al mercado de seguros en Latinoamérica?

 

¿Qué es el problema de selección adversa y cómo este afecta al mercado de seguros?

¡La fabulosa y apasionante microeconomía otra vez! Por un lado, el problema de selección adversa en el mercado de seguros ha sido estudiado a través de la teoría microeconómica. Rothschild & Stiglitz (1976) estudiaron el problema en cuestión a través de un análisis microeconómico en su paper “Equilibrium in Competitive Insurance Markets: An Essay on the Economics of Imperfect Information”. Tal como es posible deducir, para el setup del análisis asumieron un mercado de seguros regido por una estructura de competencia perfecta y seriamente afectado por el problema de selección adversa.

Por otro lado, el problema de selección adversa en el mercado de seguros es un problema de información oculta que afecta la relación contractual entre la aseguradora y sus clientes. La intuición de cómo impacta el problema de selección adversa al mercado de seguros es como sigue. Las aseguradoras, en sus operaciones cotidianas, no saben con exactitud a qué tipo de cliente se están enfrentando. No saben con exactitud si el cliente con el cual están a punto de cerrar un contrato es una persona cuyo comportamiento suele ser arriesgado y que, en consecuencia, posee una probabilidad de ocurrencia de siniestro superior a la que podría tener una persona que practica un comportamiento más conservador. En este sentido, el problema tiene un impacto significativo en dos factores: en los beneficios de la aseguradora y en la demanda enfrentada por la misma. Ello debido a que, por un lado, como aseguradora, si sabes que tu cliente tiene una alta probabilidad de sufrir un siniestro, deberás de cobrarle más, pues probablemente recurrirá de manera frecuente a tu empresa para cubrir sus pérdidas y, en consecuencia, le generará más gastos a la misma. Por otro lado, debes saber exactamente a quién cobrarle mucho y a quién no, pues, de cobrarle demasiado a todos, perderás la clientela conformada por consumidores de seguros responsables y con baja probabilidad de sufrir un siniestro.

Por si fuera poca “tarea” la que tiene la aseguradora, es necesario que la misma realice adecuadamente el “cálculo” asociado a las tarifas o contratos diferenciados que ofrecerá al público demandante de seguros, pues, de equivocarse en el mismo, comprometerá significativamente sus beneficios esperados. Conversaremos sobre las mencionadas “tarifas” o “contratos diferenciados” con mayor detalle en la siguiente sección.

Finalmente, es posible cerrar la definición del problema de selección adversa con términos relativamente más formales. El problema de selección adversa es uno de naturaleza “ex ante” y “exógeno”. Por un lado, ex ante, pues, es un problema que afecta a la compañía de seguros antes de cerrar la relación contractual con su cliente. Del otro lado, es exógeno, pues la fuente del problema, las características desconocidas del cliente en cuestión, son dadas y predeterminadas.

 

¿Cómo lidian las compañías de seguros con el problema de selección adversa? Soluciones desde la teoría microeconómica.

Una de las soluciones al problema de selección adversa en el mercado de seguros proviene de la teoría microeconómica. Dicha solución radica en la adecuada construcción de una colección de contratos que la aseguradora ofrece a sus distintos tipos de clientes y que propicia la autoselección de estos. Es decir, en términos simples, la aseguradora construye un menú de contratos y lo ofrece a sus clientes. Acto seguido, cada cliente observa los diversos contratos ofrecidos por la aseguradora, realiza un análisis costo-beneficio a cada contrato y, a partir de ello, elige el contrato que más le conviene. De este modo, se “autorrevela” a la aseguradora.

La construcción del mencionado menú de contratos que permite la autoselección proviene de un proceso optimizador formal, matemático y complejo. Sin embargo, es posible explicarlo en términos simples e intuitivos si asumimos ciertos supuestos como setup. Tales supuestos serían: un mercado de seguros competitivo, tal como el propuesto por Rothschild & Stiglitz (1976), clientes demandantes de seguros aversos al riesgo y dos tipos de clientes demandantes de seguros (riesgosos y no riesgosos).

Con el set-up asumido, podemos explicar intuitivamente cómo es que las aseguradoras obtienen, a partir de la construcción de un menú de contratos de seguros, una solución al problema de selección adversa que enfrentan día a día. Es necesario repetir que este es un resumen sumamente breve e intuitivo y que la construcción al detalle del mencionado menú de contratos proviene de un uso intensivo de la teoría de la optimización matemática. Sin embargo, la idea es como sigue.

En primer lugar, es necesario que la aseguradora tenga información sobre factores tales como: la probabilidad de encontrarse a un cliente de cada tipo, la probabilidad de siniestro o de pérdida de cada tipo de cliente, la magnitud de la posible pérdida de cada uno de sus clientes y una especificación relativa a la función de utilidad de cada tipo de cliente demandante de seguros. Algunos datos, tal como es posible de apreciar, son un tanto más complejos de conseguir en la vida real que otros. Sin embargo, a la larga, es posible hallar tal información a través de distintos métodos actuariales de estimación. En segundo lugar, con la información obtenida, la aseguradora puede aplicar una alternativa de solución proveniente de la teoría microeconómica y denominada discriminación de precios de segundo grado. En este escenario, la discriminación de precios de segundo grado se da según los volúmenes de cobertura del monto de la posible pérdida ocasionada por el siniestro en cuestión. Es decir, la aseguradora cobra distintas primas de seguro según el monto de cobertura que el cliente desea elegir.

Como tercer punto, a partir de la mencionada discriminación de precios de segundo grado, la aseguradora deberá de diseñar un menú de contratos que permita que, en el análisis costo-beneficio, los clientes de alto riesgo opten por pagar una cobertura completa a una prima determinada. A su vez, debe permitir a los clientes de bajo riesgo optar por pagar una cobertura parcial a una prima distinta, menor a la prima cobrada por la cobertura completa. Esta es la parte más interesante de la solución, pues las aseguradoras deberán conseguir tal resultado a partir de recurrir a un mecanismo basado en incentivos. Una opción es utilizar la teoría de la utilidad esperada (Von-Neumann & Morgenstern, 1944). A partir del conocimiento de la función de utilidad de los diversos tipos de clientes que la compañía enfrenta, las probabilidades de siniestro asociadas a los mismos y otros factores tales como la magnitud de la posible pérdida de cada tipo de cliente, la aseguradora ofrece un menú de contratos o un menú de primas de seguros. Con ello, por un lado, le otorga al individuo de alto riesgo mayor utilidad esperada (o mayores beneficios) optar por pagar la prima asociada a la cobertura completa que optar por pagar la prima asociada a la cobertura parcial. Por otro lado, el menú de primas de seguros debe cumplir que al individuo de bajo riesgo le otorgue mayor utilidad esperada (o mayores beneficios) optar por pagar la prima asociada a la cobertura parcial que optar por no adquirir el seguro.

De este modo, la aseguradora tiene una opción de solución al problema de selección adversa y, por un lado, se cubre del alto riesgo de pérdidas que supondría cobrar una tarifa baja a todos sus clientes y, por otro lado, se cubre de la posibilidad de perder clientela de bajo riesgo debido al cobro de una tarifa excesivamente alta.

 

El mercado de seguros en Latinoamérica: ¿un mercado atractivo?

La intuición sugiere que, ante la existencia de un mayor riesgo sistemático de pérdida o siniestro, la demanda por seguros asociada es eventualmente mayor. En cuanto al mercado latinoamericano, factores como la inseguridad o la criminalidad hacen que el riesgo de siniestro sea sistemáticamente más alto en la región, lo cual conlleva a que las empresas aseguradoras enfrenten una atractiva demanda en el mercado latinoamericano. Ello guarda una estrecha correlación con la notoria tendencia creciente que ha mostrado la participación del mercado asegurador latinoamericano respecto al mercado mundial a partir de 1980 (MAPFRE Economics, 2021). Sin embargo, un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Ante la existencia de un mayor riesgo sistemático de pérdida de los individuos, las aseguradoras enfrentan un problema de selección adversa mucho mayor, pues las primas de seguros a cobrar deben ser lo suficientemente altas como para cubrir las pérdidas esperadas por la ocurrencia de los siniestros. A su vez, estas deben ser lo suficientemente certeras como para poder discriminar adecuadamente entre sus clientes.

Finalmente, es posible deducir de lo explicado anteriormente que el éxito de una compañía aseguradora depende significativamente de su precisión al lidiar con la incertidumbre propia del mercado en el cual opera. En el caso del mercado de seguros, mayores serán los beneficios extraídos de un determinado mercado en la medida en la cual las compañías lidien de una mejor forma con los diversos problemas microeconómicos que enfrentan. Uno de ellos es el problema del “caras vemos, el riesgo no sabemos”. O, en otras palabras, el problema de selección adversa.

 

Referencias:

1.- Rothschild, M.; Stiglitz, J. (1976). Equilibrium in Competitive Insurance Markets: An Essay on the Economics of Imperfect Information. The Quarterly Journal of Economics – The MIT Press, vol. 90. (4). pp. 629 – 649.

2.- Von-Neumann, J.; Morgenstern, O. (1944). Theory of Games and Economic Behavior. Princeton University Press.

3.- MAPFRE Economics (2021), El mercado asegurador latinoamericano en 2020, Madrid, Fundación MAPFRE.

 

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