¿Alguna vez ha cruzado por su cabeza que algunas personas hacen cosas que parecen ilógicas como pasarse de copas un fin de semana y prometer no volver a tomar demasiado, pero el fin de semana siguiente recaen en el mismo error y así durante varios fines más? Como esta, existen muchas otras actitudes que parecen carecer de sentido.
Por poner un ejemplo más concreto, imagínese un experimento social en el que le otorgamos 100 dólares a una persona “X”. De estos 100 dólares, “X” puede ofrecer la cantidad de dinero que quiera a otra persona “Y”, pero el dinero solo se repartirá si es que “Y” acepta ese dinero, si no, ambos jugadores quedarán con las manos vacías. Teniendo en cuenta que “Y” sabe que “X” recibió 100 dólares, lo racional indica que a final de cuentas “Y” debería terminar aceptando un monto negociado con “X para que ambos se beneficien ¿verdad? Sin embargo, en muchas simulaciones de este juego, “Y” rechazó montos de 20, 30 hasta 40 dólares, por considerar que la oferta de “X” era demasiado baja y, finalmente, ambos se fueron con las manos vacías.
A este pequeño ejercicio se le conoce como “El juego del ultimátum” y es solo una de las muchas conductas irracionales que cruzan por la mente de toda persona. En lo referente a las finanzas, la rama encargada de estudiar estos fenómenos se le conoce como “Finanzas Conductuales o Finanzas del comportamiento” (Behavioral Finance), que no son otra cosa que la aplicación de la psicología en las decisiones financieras. El argumento que da sustento a las finanzas conductuales es la hipótesis de la irracionalidad de los mercados. Expliquemos mejor este último concepto.
¿Mercados eficientes o ineficientes?
Primeramente, existen dos grandes hipótesis respecto al comportamiento de los mercados financieros. La primera es la hipótesis de los mercados eficientes, que afirma que los precios de los activos reflejan su verdadero valor y que, por lo tanto, pocas personas podrían obtener rendimientos superiores al mercado, y si lo hacen, este fenómeno solo duraría un corto tiempo. Esta es la teoría más antigua, de mayor aceptación en el mercado y probablemente la más difundida.
Ahora, si los mercados son realmente eficientes, entonces, ¿por qué fallan tan a menudo?, crisis, burbujas, cambios de tendencia repentinos; y ¿porque hay personas que pueden obtener rendimientos superiores al promedio de mercado constantemente? En este caso entra a tallar la segunda hipótesis, la cual nos dice que los mercados son irracionales, por que el ser humano se comporta algunas veces de manera irracional (como lo vimos en el ejemplo anterior) y que los inversionistas sí podríamos sacar provecho de esas desviaciones o ineficiencias. Esta hipótesis ha venido tomando fuerza en los últimos años luego de que varios especialistas en ciencias económicas dedicaran investigaciones a la aplicación de la psicología en las finanzas.
Identificando dos conductas irracionales
En años recientes, gracias al desarrollo de las finanzas conductuales, especialistas en una nueva disciplina denominada la neuroeconomía han identificado dos tipos de conductas concretas de irracionalidad que me gustaría definir y ejemplificar para aprender a ubicarlas y, posteriormente, poder sacar provecho de ellas.
1. Dependencia de la heurística
2. Dependencia del contexto
Hoy vamos a analizar las actitudes vinculadas a la heurística, es decir, aprender o sacar conclusiones “sólo” con la información disponible en nuestro cerebro; y al aprender o querer solucionar problemas mediante esta información, cometemos numerosos errores en el proceso, por ejemplo:
Disponibilidad: La disponibilidad nos habla de que muchas veces los inversionistas tomamos decisiones a partir de la información que tenemos disponible, que no necesariamente significa que sea la mejor información. Por ejemplo, si nos preguntan qué equipo de fútbol ha ganado más títulos internacionales el FBC Barcelona o el Club Atlético Boca Juniors, la mayoría respondería de inmediato el Barcelona (hice esta pregunta en mi oficina y 8 de cada 10 personas respondieron Barcelona o Real Madrid), sin embargo, el club argentino es el equipo con más títulos internacionales a la fecha. Y es que, la mayoría de la gente toma decisiones erradas basándose en la información que tiene en mente sin antes remitirse a datos reales.
Exceso de confianza: el exceso de confianza se refiere a los errores que cometen los inversionistas al creer tener la razón sobre algo. Imagínese que a finales del 2007, los principales bancos de Estados Unidos, empezaron por colocar cada vez más y más créditos, a pesar de que algunas personas y organismos reguladores recomendaron tener un patrimonio suficiente para poder aguantar una posible recesión. Muchos de los bancos pensaron que el riesgo de liquidez (no tener dinero suficiente para devolver a sus ahorristas) no tenía fundamento y que la idea de una crisis tan severa como la gran depresión era impensable. Algunos de estos bancos como el caso de Lehman Brothers llegaron a perder cerca del 70% del valor de la compañía y aunque se decía que eran bancos “muy grandes para caer” terminaron por declarar la quiebra y detener operaciones. El exceso de confianza es un problema que aqueja a muchas personas cuando realizan operaciones en el día a día.
Y me quiero detener en este punto, cualquier inversionista que se respete entiende que los mercados están gobernados por ciclos, y que los ciclos nunca dejaran de ocurrir. Si realmente existiera un mercado eficiente y si los inversionistas tomaran decisiones objetivas y calculadoras, entonces quizá los ciclos no existirían ¿Por qué?
Las economías crecen y decrecen constantemente, las empresas serán optimistas sobre el futuro en los momentos altos del ciclo y en consecuencia expandiendo su capacidad productiva e inventarios; lo que acabará pasándoles factura cuando la economía se contraiga. Los proveedores de dinero serán demasiado generosos cuando las cosas vayan bien en la economía, fomentando un sobre-endeudamiento y luego apretaran el freno cuando las cosas dejen de ir bien. Todo es cíclico. Podría decirse que las épocas de bonanza terminan siendo la semilla que genera las crisis, y viceversa. Por ello, los inversores tienden a sobrevalorar a las empresas cuando lo están haciendo bien y a infravalorarlas cuando tienen dificultades.
En el gráfico se aprecia el comportamiento del S&P500 entre 2003 y 2013, y fíjese como un exceso de confianza en muchos inversionistas a principios del 2007 les llevo a perder grandes cantidades de dinero en la renta variable americana. Recuerde: Los mercados y las economías se mueven en ciclos.
La próxima vez que usted tome una decisión de inversión, sea lo más objetivo posible en base a los hechos y a la información disponible, y nunca deje de tener en la cabeza que las economías y los mercados se mueven en ciclos.
Estereotipar: Es achacar una conducta a algo por el hecho de que en el pasado se comportó de una manera. Por ejemplo, si un alumno en el colegio obtuvo malas calificaciones, cuando este ingresa a la universidad, generalmente apostamos por que le irá mal. No tomamos en cuenta factores como que la elección de una buena carrera puede cambiar el desempeño de este alumno. Lo mismo sucede con los inversionistas, cuando estereotipan características de algunos activos financieros y esperan que se comporten de esa manera el 100% de las veces. Otro ejemplo de esto es el efecto Halo, en psicología de inversión nos muestra que cuando uno evalúa una alternativa de inversión y encuentra un punto positivo en algún instrumento, es muy probable que encuentre fundamentos positivos en casi todos los demás aspectos para reforzar su hipótesis (que en la mayoría de veces no termina siendo cierto).
Así como estas conductas irracionales, existen muchas otras como el “Recently Bias” (sesgo por sucesos recientes), el cual nos dice que a los inversionistas nos impactan más las noticias o eventos recientes y tendemos a tomar decisiones basadas en eso. Como vemos, muchas veces no nos motivan fundamentos claros sobre economía o la situación financiera de una empresa, sino que actuamos basados en expectativas subjetivas y en lo que subjetivamente consideramos que pueden mover a los mercados. En la próxima entrega detallaré mas conceptos
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COMENTARIOS
Excelente articulo. nuevamente felicito al diario GESTIÓN, por sus orientación periodística, muy buenísimo me esta ayudando de una manera increíble a crecer como persona. Felicito al Sr. Diego Alonso, por este magnifico artículo. Sobre la ponencia. Por su puesto que muchas decisiones que hemos tomado en la vida, fueron en base a la dependencia “heuristica” y a lo mejor en base a nuestras emociones, “no controladas” y hemos salido perdiendo. Este articulo nos va a ayudar a tomar las decisiones con la calma del caso y con “inteligencia” necesaria
Muchas gracias, Ender
Estimado Paul, no podría estar más de acuerdo contigo el tema de las Finanzas Conductuales es un tema muy amplio y existen muchos sesgos que pueden ocasionar variaciones en las decisiones que toman las personas y por ende variaciones en los precios de mercado. Te invito desde ya a leer mi siguiente post, en el que hablaré un poco del segundo tipo de sesgos, que hace referencia a las decisiones irracionales que tomamos dependiendo del contexto y finalmente detallaré ejemplos de aplicación concretos en los mercados.
Saludos cordiales
Buen artículo, permite tener una idea general de cómo el comportamiento de los individuos afecta la toma de decisiones en el ambito financiero.
Los mercados presentan tanto momentos de eficiencia como de ineficiencia. Continuamente los participantes de los mercados financieros buscan explotar las anomalias existentes en precios y al hacer esto llevan nuevamente al mercado a su precio de equilibrio; este es un proceso continuo.
Sobre los mercados eficientes hay una paradoja que resulta interesante conocer, es la paradoja de Grossman-Stiglitz, la paradoja indica que si es verdad que los precios ya incorporan toda la informacion (por lo que cualquier analisis de información no nos brindaria ventaja o bene) entonces la pregunta es ¿como llega el mercado a estos precios eficientes si es que no dedica el tiempo y recursos necesarios para hacer el análisis respectivo?
Las finanzas tradicionales asumen que las personas son racionales, actuan en beneficio propio y cuentan con información completa para tomar una decisión; tambien asumen que los mercados son eficientes. Estos son supuestos muy forzados de cara a la realidad, y es ahi donde el behavioral finance busca relajar estas condiciones partiendo del hecho que las personas no se comportan de forma totalmente racional, tampoco irracional, simplemente se comportan de manera normal.
El behavioral finance reconoce la presencia de errores cognitivos y sesgos emocionales en los individuos, lo que colectivamente lleva a que los mercados no sean eficientes y presenten las tan conocidas anomalias.
Además de lo mencionado en el artículo podemos identificar errores cognitivos importantes que afectan en la toma de decisiones financieras; errores como el conservatismo, el sesgo de confirmación, representatividad, la ilusión de control, el “mental accounting” (dividir un fondo de dinero en varias capas, donde cada capa tiene un objetivo y nivel de riesgo específico; yendo en contra de ver todo un portafolio como uno solo para aprovechar las ventajas de la diversificación), entre otros; en general errores que tienen relación con la disonancia cognitiva que puede causar el recibir información que contradice nuestros conocimientos actuales y errores propios que podemos cometer a la hora de procesar la información recibida.
Los errores cognitivos son factibles de corregir con educación, lo mismo no sucede con los sesgos emocionales. Este tipo de sesgos son difíciles de corregir con educación, pero no se les debe perder de vista y se debe tratar de adaptarlos. Sesgos de este tipo son por ejemplo la aversión a las pérdidas, la sobreconfianza (que ya mencionaron en el articulo), el status-quo (el no tomar acción alguna), la aversión al arrepentimiento y el autocontrol. El autocontrol es uno de los más importantes a tener en cuenta; este sesgo está relacionado a la dificultad que tenemos las personas en priorizar el beneficio a largo plazo por la satisfacción a corto plazo, lo equivalente a decir priorizar entre ahorrar para un futuro o gastar en el hoy.
Excelente articulo!.
Uno de los grandes errores definitivamente es el “exceso de confianza” en el bienestar económico momentáneo de la economía de un país, cuando se tiene claro que la economía se mueve en CICLOS, es decir así como existen momentos de crecimiento también hay momentos de contracción.
Ademas, agregaría que no es un gran mal solo el exceso de confianza sino también “la no comprensión de la realidad de un país como el nuestro”.
Creo que el futuro económico positivo de un inversionista debe ir de la mano con la compresión profunda de la realidad peruana dentro de un contexto global de mercado. Pues mirarlo consciente mente de este punto de vista va generar que aparezca nuevas variables no antes imaginadas en la toma de decisiones financieras.
Muy buen artículo Diego, orientado a un aspecto de las finanzas que pocas veces se debate.
A quién no le ha pasado que luego de abrir una posición, la actitud con la que se ve esa posición abierta varía (esperando que el movimiento vaya a nuestro favor). Somos seres humanos, que pensamos y también sentimos, por lo que es intrínseco que a veces nuestras emociones influyan en las decisiones de inversión. Yo creo que finalmente el objetivo a la hora de invertir es lograr un equilibrio, en el sentido de no aislar las emociones (la intuición por ejemplo) siempre en un marco de autodisciplina y consecuencia con la estrategia de inversión.
Hola no me queda claro a que se refiere Dependencia contextual.
Alguien que me lo aclare.
Muchas gracias
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