Informalidad: ¿zanahoria y garrote?

El empleo informal, de acuerdo a la última información proporcionada por Julio Gamero de la OIT, ocupa a 11.7 millones de personas, mientas que el formal incluye a 4.5 millones de trabajadores (2016). Es un problema serio que generalmente involucra menores ingresos, prestaciones y condiciones de trabajo por debajo de las formalmente establecidas. La reciente tragedia de Las Malvinas fue su expresión más cruel. Frente a esta realidad hay dos interpretaciones: estructural y neoclásica-neoliberal, esta última repetida por los poderes económicos y mediáticos del país. Obviamente sus recomendaciones de política son diferentes.

La interpretación estructuralista plantea que la economía es heterogénea y que el sector moderno no tiene la capacidad de absorber la fuerza laboral que continuamente ingresa al mercado de trabajo. Se produce una sobreoferta de trabajadores que no tiene más opción que la informalidad. El aumento de la intensidad de capital y la automatización del sector moderno agrava la situación. Para los neoliberales, el problema se genera por los altos niveles de sueldos, prestaciones, condiciones de trabajo y marco regulatorio excesivo que promueve que la empresas y personas actúen fuera de la Ley. Nos repiten hasta el cansancio que los sobrecostos laborales y la sobrerregulación hay que reducirlos o eliminarlos, aunque la evidencia empírica no los avale (Ver Doing Business del Banco Mundial y la menor participación de los sueldos y salarios en el PBI del Perú respecto de la mayoría de economías de la región).

Es inaceptable que empresas con más de 100 trabajadores, la mayor parte formales, tengan 332,014 empleos informales. Asimismo, que empresas con entre 11 y 100 trabajadores dispongan de 785,340 trabajadores informales. A estas unidades productivas no cabe más que aplicar el peso de la ley (garrote). Sin embargo, nos quedan los microempresarios (con menos de 10 trabajadores) que ocupan alrededor de tres millones de trabajadores y a los trabajadores independientes, generalmente con trabajadores familiares no remunerados, que involucran a poco más de 6.8 millones de personas. Para estos dos grupos hay que aplicar incentivos (zanahoria) que los atraiga a la formalidad. La herramienta tributaria es insuficiente.

Se debe integrar un conjunto de prestaciones a la par del RUC, la licencia municipal y el registro laboral, con un costo periódico razonable. Hay que establecer una ventanilla única para la formalización. La lista inicial podría comprender la inscripción del titular, dependientes y trabajadores al Sistema Integral de Salud o al Seguro Social, al Sistema Nacional de Pensiones, acceso a programas de capacitación y asistencia técnica del Ministerio de Trabajo y de la Producción, hasta una tarjeta de crédito del Banco de la Nación, entre otros. Obviamente, habría que mejorar la prestación de estos servicios para que sean efectivos y no teóricos. Solo así los beneficios de formalizarse podrían ser superiores a sus costos.

COMENTARIOS

  • 1
  • 12.09.2017
  • 07:36:01 hs
victor ishiyama

Con la atención que da el IPSS, imposible; solo te atienden bién si tienes un conocido. Se debe condicionar los servicios que los informales reciben del estado a la entrega de información: de que vive?, donde vive?, como vive? y contrarestar aleatoriamente con visita a la casa de universitarios del estado de ultimos años acompañado de policia. Muchos talleres, transportistas, negocios, que ganan muy bien y no pagán nada, pero para conciertos y chupaderas sobra la plata. 25% de hogares mantenidas solo por la “Madre soltera”.

    • 2
    • 12.09.2017
    • 09:17:41 hs
    Germán Alarco

    Estimado Victor: muchas gracias por el comentario. Efectivamente el plan funciona si mejora la calidad de los servicios. En el entretanto se pueden subrogar servicios de salud hacia establecimientos privados. La idea es otorgar zanahorias. Efectivamente hay que definir los rangos para acotar quienes reciben zanahorias o garrotes de acuerdo al número de trabajadores e ingresos. A los que mencionas hay que aplicarles el garrote. Saludos cordiales, G.A.

  • 3
  • 12.09.2017
  • 09:08:18 hs
jean paul

Recientemente leí que las entidades públicas siguen adeudando a Essalud, por lo que tuvo que intervenir el MEF, huelga decir que hace mucho tiempo la demanda ha superado la oferta de los servicios de salud. Ante este panorama, es muy complicado endosarle a la Seguridad Social más asegurados; sin embargo al incrementarse la aportación podrían contratarse mas profesionales de la salud. Eso si, previa supervisión de los reguladores y sobre todo de la Contraloría para que no aparezcan hospitales mal estructurados ni equipados.

    • 4
    • 12.09.2017
    • 09:19:53 hs
    Germán Alarco

    Estimado Jean Paul: muchas gracias por el comentario. Efectivamente hay que mejorar la calidad de los servicios públicos. Si no pueden ser atendidos en el corto plazo se atenderían en establecimientos privados. La idea es dar la zanahoria para tener impactos significativos en la formalización. Que los informales pasen a ser ciudadanos. Saludos cordiales, G.A.

  • 5
  • 12.09.2017
  • 07:16:31 hs
Luis Flores

Si pues, hay niveles de informalidad diferenciadas, que efectivamente requieren tratamientos distintos de parte del Estado, no hay forma de imponer el garrote para segmentos informales que están en niveles de sobrevivencia, un caso extremo, aquellos que venden caramelos en la calle, cosa distinta es aquel que se compra un unidad de transporte (hay varios casos que la persona natural tiene una flotilla de estas unidades y es un informal puro) y labora en cualquier ruta sin asumir ninguna condición de acceso o permanencia y compite junto aquellos que si cumplen con sus obligaciones tributarias, laborales y medidas de seguridad, es evidente que estos últimos si requieren la política del garrote por parte del Estado a través de la fiscalización.

  • 6
  • 12.09.2017
  • 08:13:10 hs
Germán Alarco

Estimado Luis: muchas gracias por el comentario. Coincido plenamente contigo. Efectivamente hay que diferenciar el tratamiento. Yo no creo que se deban bajar las cargas a a la pequeña empresa, menos a las medianas o grandes. Sólo incentivos a los microempresarios. Hay que establecer claramente los umbrales. Saludos cordiales, G.A.

  • 7
  • 14.09.2017
  • 10:02:36 hs
Christian

Muy de acuerdo con su columna, pero creo que no sólo los incentivos que menciona en la última parte de su columna son suficientes, lo esencial para que un informal pase a la formalidad es la productividad que le permita tener mayores ingresos, yo creo que el uso de una plataforma tecnológica (gestionar procesos, ventas, minimizar costos) que les permita incrementar sus ventas y al mismo tiempo formalizarse según sus ingresos es primordial, saludos.

    • 8
    • 18.09.2017
    • 09:41:19 hs
    Germán Alarco

    Estimado Christian: muchas gracias por el comentario. Para aumentar su productividad se requiere asistencia técnica intensa y efectiva y se necesitan recursos financieros. Coincido contigo en que hay que apoyar eso, pero también darle beneficios inmediatos en el corto plazo. Saludos cordiales, G.A.

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